Estimada Verónica Raquel, considero muy acertado su análisis al señalar que la implementación de la atención centrada en la persona requiere transformaciones simultáneas en la estructura y en la cultura organizacional. Coincido especialmente con su énfasis en el rediseño de procesos asistenciales y en el fortalecimiento de la gobernanza clínica, ya que la ISO 7101:2023 plantea que este enfoque debe integrarse al sistema de gestión y no tratarse como una iniciativa aislada. En efecto, como mencionan Ricaurte y Carpio (2025), la estandarización de procesos y la gestión de riesgos son condiciones clave para asegurar la sostenibilidad del modelo.
Desde mi perspectiva, complementaría su aporte resaltando la importancia de institucionalizar mecanismos formales de participación del paciente, tales como comités consultivos de usuarios, medición sistemática de PREMs y uso del feedback del paciente en los ciclos de mejora. Esto permite cerrar la brecha entre el discurso centrado en la persona y la práctica real. Asimismo, el liderazgo visible de la alta dirección resulta determinante para alinear cultura, incentivos y evaluación del desempeño hacia resultados que realmente importen al paciente.
Finalmente, coincido con usted en que el cambio cultural es el desafío más profundo. Transitar hacia un modelo participativo exige desarrollar competencias en comunicación clínica, toma de decisiones compartida y alfabetización sanitaria en todo el personal. Tal como señala Sellés (s.f.), la gestión del conocimiento permite convertir la experiencia organizacional en aprendizaje continuo, lo que fortalece la madurez del sistema de calidad. En este sentido, la atención centrada en la persona debe consolidarse como un principio operativo transversal y no solo como una declaración estratégica.
Referencias bibliográficas:
• Ricaurte, A. I. G., & Carpio, J. L. G. (2025). Diseño de un plan de implementación de la norma ISO 7101:2023 para centros de salud. RECIAMUC, 9(2), 313–325.
• Sellés, J. U. (s.f.). Gestión del conocimiento y sistema de calidad: Certificación según las Normas ISO.
Desde mi perspectiva, complementaría su aporte resaltando la importancia de institucionalizar mecanismos formales de participación del paciente, tales como comités consultivos de usuarios, medición sistemática de PREMs y uso del feedback del paciente en los ciclos de mejora. Esto permite cerrar la brecha entre el discurso centrado en la persona y la práctica real. Asimismo, el liderazgo visible de la alta dirección resulta determinante para alinear cultura, incentivos y evaluación del desempeño hacia resultados que realmente importen al paciente.
Finalmente, coincido con usted en que el cambio cultural es el desafío más profundo. Transitar hacia un modelo participativo exige desarrollar competencias en comunicación clínica, toma de decisiones compartida y alfabetización sanitaria en todo el personal. Tal como señala Sellés (s.f.), la gestión del conocimiento permite convertir la experiencia organizacional en aprendizaje continuo, lo que fortalece la madurez del sistema de calidad. En este sentido, la atención centrada en la persona debe consolidarse como un principio operativo transversal y no solo como una declaración estratégica.
Referencias bibliográficas:
• Ricaurte, A. I. G., & Carpio, J. L. G. (2025). Diseño de un plan de implementación de la norma ISO 7101:2023 para centros de salud. RECIAMUC, 9(2), 313–325.
• Sellés, J. U. (s.f.). Gestión del conocimiento y sistema de calidad: Certificación según las Normas ISO.