En virtud a el análisis por la compañera la misma que transmite una visión madura y coherente con los principios de calidad y seguridad del paciente, más que un discurso normativo, planteas un compromiso ético con la dignidad humana en la atención en salud, y eso es fundamental. Coincido en que la atención centrada en la persona no puede reducirse a la firma de un consentimiento informado, muchas veces creemos que cumplir un formato es sinónimo de respetar la autonomía, cuando en realidad la autonomía se construye en el diálogo, en la escucha activa y en la capacidad del profesional para explicar con claridad, empatía y sin imposiciones, la toma de decisiones compartidas no solo fortalece la seguridad clínica, sino que también devuelve al paciente su papel protagónico en su propio proceso de salud. Tu énfasis en la individualización de los planes de atención también es clave, los protocolos orientan, pero las personas no son protocolos, cada paciente llega con una historia, una cultura, temores, creencias y condiciones sociales que influyen directamente en su capacidad de adherirse al tratamiento. Cuando la organización comprende esto, deja de ver “casos” y empieza a ver personas. Esa diferencia transforma la experiencia de atención.
Bibliografía: Organización Panamericana de la Salud. (2020). Cultura de seguridad del paciente en los servicios de salud. OPS.
Bibliografía: Organización Panamericana de la Salud. (2020). Cultura de seguridad del paciente en los servicios de salud. OPS.