El planteamiento transdiagnóstico ofrece ventajas
significativas en los cuidados de salud mental al proponer una visión más
convergente e integradora que supera las limitaciones de los modelos
tradicionales.
En primer lugar, este enfoque permite identificar y trabajar
sobre procesos cognitivos y conductuales comunes (como la desregulación
emocional o la evitación) que subyacen a múltiples trastornos, lo que facilita
el diseño de intervenciones más eficientes y transversales (Sandín et al., 2012).
Asimismo, una ventaja fundamental es que permite diseñar cuidados que van más allá de los síntomas característicos, permitiendo abordar tanto
patologías psicopatológicas como oncológicas y crónicas desde sus dimensiones
compartidas, donde la respuesta emocional a la enfermedad física demanda una
unidad de tratamiento integral (Cabrera Macías et al., 2017).
En consecuencia,
este modelo promueve una práctica clínica más humana y personalizada, donde se
construyen marcos de significado compartidos con el paciente y se ajusta el
tratamiento según el feedback obtenido, desechando lo que no funciona y
potenciando una mejoría real basada en la funcionalidad y no solo en la
etiqueta diagnóstica (Rosique et al., 2019).
Referencias:
- Cabrera Macías, Y., López, E., López, E., Arredondo, B. (2017): La psicología y la oncología: en una unidad imprescindible.
- Rosique, M., Sandín, B., Valiente, R., García – Escalera, J., Chorot, P. (2019). Tratamiento transdiagnóstico de un caso clínico con elevada comorbilidad de trastornos emocionales: aplicación del protocolo unificado. Revista Argentina de Clínica Psicológica.
- Sandín, B., Chorot, P., Valiente, R. (2012): Transdiagnóstico: Nueva frontera en psicología clínica. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica Vol. 17, N.º 3, pp. 185-203.