Hola Jocelyn! Me parece muy acertada la forma como conectas directamente el rol estratégico que debería tener el área de talento humano en las organizaciones ese enfoque práctico es clave porque, como bien señalas, no basta con que la OIT establezca estos principios en el papel, el verdadero reto está en cómo las empresas los traducen en políticas internas que realmente impacten la vida de las personas.
Es muy importante y me parece fundamental la parte en la que mencionas con respecto a la relación entre derechos laborales garantizados y productividad. Citando a (Smith 2020) ya que, señalas que, sin esos derechos, la productividad se resiente por el desgaste y la desmotivación. Esto me lleva a pensar que muchas organizaciones aún ven la inversión en bienestar laboral como un gasto, cuando en realidad es una inversión con retorno medible. Un estudio de la (OIT 2019) encontró que las empresas que implementan prácticas de trabajo decente no solo reducen la rotación y el ausentismo, sino que también mejoran su reputación corporativa y su capacidad para atraer talento, especialmente entre las generaciones más jóvenes que valoran cada vez más el propósito y la ética en el trabajo.
Por otro lado, el diálogo social que mencionas como cuarto principio me parece el más subestimado en la práctica empresarial latinoamericana. Muchas veces se confunde con simples encuestas de clima laboral o buzones de sugerencias que nadie revisa. Pero el diálogo social genuino implica ceder poder, escuchar incomodidades y estar dispuesto a negociar condiciones. Ahí es donde realmente se construye confianza organizacional y, como bien dices, se fortalece ese sentido de pertenencia que (Talavera 2023) destaca como clave para el compromiso.
Referencias:
Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2019). Trabajar para un futuro más prometedor: Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo. Ginebra: OIT. Recuperado de https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---cabinet/documents/publication/wcms_662442.pdf
Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2022). Trabajo decente. Recuperado de https://www.ilo.org/global/topics/decent-work/lang--es/index.htm
Es muy importante y me parece fundamental la parte en la que mencionas con respecto a la relación entre derechos laborales garantizados y productividad. Citando a (Smith 2020) ya que, señalas que, sin esos derechos, la productividad se resiente por el desgaste y la desmotivación. Esto me lleva a pensar que muchas organizaciones aún ven la inversión en bienestar laboral como un gasto, cuando en realidad es una inversión con retorno medible. Un estudio de la (OIT 2019) encontró que las empresas que implementan prácticas de trabajo decente no solo reducen la rotación y el ausentismo, sino que también mejoran su reputación corporativa y su capacidad para atraer talento, especialmente entre las generaciones más jóvenes que valoran cada vez más el propósito y la ética en el trabajo.
Por otro lado, el diálogo social que mencionas como cuarto principio me parece el más subestimado en la práctica empresarial latinoamericana. Muchas veces se confunde con simples encuestas de clima laboral o buzones de sugerencias que nadie revisa. Pero el diálogo social genuino implica ceder poder, escuchar incomodidades y estar dispuesto a negociar condiciones. Ahí es donde realmente se construye confianza organizacional y, como bien dices, se fortalece ese sentido de pertenencia que (Talavera 2023) destaca como clave para el compromiso.
Referencias:
Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2019). Trabajar para un futuro más prometedor: Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo. Ginebra: OIT. Recuperado de https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---cabinet/documents/publication/wcms_662442.pdf
Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2022). Trabajo decente. Recuperado de https://www.ilo.org/global/topics/decent-work/lang--es/index.htm