Acotando lo que menciona mi compañera anteriormente puedo decir que el concepto de trabajo decente, se ha consolidado como el eje transversal de la gobernanza laboral global. Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo decente no es solo un objetivo funcional, sino una síntesis de las aspiraciones de las personas en su vida laboral: la oportunidad de realizar una actividad productiva con una remuneración justa, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias.
Los pilares estratégicos del trabajo decente
El trabajo decente se sustenta en una estructura de cuatro pilares interdependientes, a los que se ha sumado recientemente un quinto elemento esencial:
1. Promoción del empleo productivo y sostenible: Los empleadores juegan un rol crítico aquí, ya que la creación de puestos de trabajo que permitan un nivel de vida digno es la base del crecimiento económico.
2. Garantía de los derechos fundamentales en el trabajo: Obliga a los Estados y compromete a los empleadores a respetar la libertad de asociación, la negociación colectiva y la eliminación de cualquier forma de trabajo forzoso, infantil o discriminatorio.
3. Ampliación de la protección social: Busca que los trabajadores cuenten con redes de seguridad ante contingencias como enfermedades, accidentes o la vejez, fomentando la estabilidad social.
4. Fortalecimiento del diálogo social: Es el mecanismo mediante el cual empleadores, trabajadores y gobiernos resuelven conflictos y colaboran en la formulación de políticas. Es la herramienta de cohesión por excelencia en las relaciones laborales.
5. Entorno de trabajo seguro y saludable: La OIT elevó la seguridad y salud en el trabajo a la categoría de principio fundamental, reconociendo que la integridad física del trabajador es innegociable.
Desde el punto de vista empresarial, la implementación de estas normas internacionales no debe ser vista exclusivamente como una carga regulatoria. La Organización Internacional de Empleadores (OIE) sostiene que el respeto a estos estándares facilita la entrada a mercados globales y mejora la competitividad.
Es decir que el trabajo decente representa la cara humana de la economía global. Se reafirma que el futuro del trabajo debe estar centrado en las personas. Para los empleadores, liderar bajo los principios del trabajo decente no es solo una obligación ética, sino una estrategia de sostenibilidad a largo plazo que garantiza la paz social y la viabilidad del sistema productivo.
REFERENCIAS:
Naciones Unidas. (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. ONU.
Organización Internacional de Empleadores (OIE). (2020). Guía para las empresas sobre las Normas Internacionales del Trabajo. OIE.
Organización Internacional del Trabajo. (2019). Declaración del Centenario de la OIT para el Futuro del Trabajo. OIT.
Organización Internacional del Trabajo. (2022). Resolución relativa a la inclusión de un entorno de trabajo seguro y saludable en el marco de la OIT relativo a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. OIT.
Los pilares estratégicos del trabajo decente
El trabajo decente se sustenta en una estructura de cuatro pilares interdependientes, a los que se ha sumado recientemente un quinto elemento esencial:
1. Promoción del empleo productivo y sostenible: Los empleadores juegan un rol crítico aquí, ya que la creación de puestos de trabajo que permitan un nivel de vida digno es la base del crecimiento económico.
2. Garantía de los derechos fundamentales en el trabajo: Obliga a los Estados y compromete a los empleadores a respetar la libertad de asociación, la negociación colectiva y la eliminación de cualquier forma de trabajo forzoso, infantil o discriminatorio.
3. Ampliación de la protección social: Busca que los trabajadores cuenten con redes de seguridad ante contingencias como enfermedades, accidentes o la vejez, fomentando la estabilidad social.
4. Fortalecimiento del diálogo social: Es el mecanismo mediante el cual empleadores, trabajadores y gobiernos resuelven conflictos y colaboran en la formulación de políticas. Es la herramienta de cohesión por excelencia en las relaciones laborales.
5. Entorno de trabajo seguro y saludable: La OIT elevó la seguridad y salud en el trabajo a la categoría de principio fundamental, reconociendo que la integridad física del trabajador es innegociable.
Desde el punto de vista empresarial, la implementación de estas normas internacionales no debe ser vista exclusivamente como una carga regulatoria. La Organización Internacional de Empleadores (OIE) sostiene que el respeto a estos estándares facilita la entrada a mercados globales y mejora la competitividad.
Es decir que el trabajo decente representa la cara humana de la economía global. Se reafirma que el futuro del trabajo debe estar centrado en las personas. Para los empleadores, liderar bajo los principios del trabajo decente no es solo una obligación ética, sino una estrategia de sostenibilidad a largo plazo que garantiza la paz social y la viabilidad del sistema productivo.
REFERENCIAS:
Naciones Unidas. (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. ONU.
Organización Internacional de Empleadores (OIE). (2020). Guía para las empresas sobre las Normas Internacionales del Trabajo. OIE.
Organización Internacional del Trabajo. (2019). Declaración del Centenario de la OIT para el Futuro del Trabajo. OIT.
Organización Internacional del Trabajo. (2022). Resolución relativa a la inclusión de un entorno de trabajo seguro y saludable en el marco de la OIT relativo a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. OIT.