¿Qué estrategias pueden implementar las organizaciones de salud para fomentar la empatía como competencia transversal en todo su personal?
Las organizaciones de salud pueden fomentar la empatía como competencia transversal si la integran de manera estructural en su cultura, gestión y prácticas cotidianas, en lugar de tratarla como una habilidad opcional o meramente actitudinal. En primer lugar, es fundamental declararla explícitamente como un valor institucional dentro de la misión, visión y códigos éticos, alineándola con marcos internacionales de calidad y seguridad promovidos por la Organización Mundial de la Salud. Cuando la empatía se incorpora en los estándares de calidad, en las evaluaciones de desempeño y en los sistemas de reconocimiento interno, deja de ser un ideal abstracto y pasa a convertirse en una expectativa organizacional concreta.
Además, la capacitación constante es crucial. No es suficiente con talleres independientes; se necesita un programa gradual que contemple la capacitación en comunicación clínica centrada en el paciente, simulaciones con pacientes estandarizados, juegos de rol interdisciplinarios y formación en cómo afrontar situaciones complicadas como dar malas noticias o acompañar a la persona que está de duelo. Modelos de atención centrada en el individuo, que son impulsados por el Institute for Healthcare Improvement, pueden brindar marcos metodológicos efectivos para organizar estas intervenciones pedagógicas.
El liderazgo también juega un rol crucial. Los equipos replican las conductas que observan en sus superiores, por lo que es indispensable formar a directivos y jefaturas en liderazgo empático y compasivo, promoviendo espacios de escucha interna, supervisión reflexiva y reuniones clínicas donde se aborden no solo los aspectos técnicos, sino también los emocionales del cuidado. El hecho de que la organización muestre empatía hacia su personal favorece que este último la reproduzca en el cuidado de los pacientes.
Asimismo, es importante tener en cuenta el diseño organizacional, debido a que el agotamiento laboral y la sobrecarga de trabajo reducen la capacidad de empatizar. Mantener la empatía a lo largo del tiempo se ve favorecido por el establecimiento de programas de bienestar, la administración apropiada de las cargas laborales, la protección de la salud mental del personal y la creación de espacios para el debriefing después de eventos difíciles. En esta línea, la Joint Commission International y otros organismos acreditadores identifican el vínculo entre la calidad de la atención y el bienestar del personal de salud.
Por otra parte, la empatía puede ser incorporada en los procedimientos de evaluación y selección mediante entrevistas conductuales que examinen habilidades socioemocionales, valoraciones 360° y el uso formativo de encuestas acerca de la experiencia del paciente. Asimismo, promover espacios de medicina narrativa, en los que se escuchen las vivencias de los pacientes y se fortalezca el componente humano del cuidado, aumenta la sensibilidad profesional. Para asegurar una comunicación cálida y respetuosa, es necesario que el uso de tecnología y telemedicina esté acompañado por protocolos y formación.
Pregunta para el debate
¿De qué manera las organizaciones de salud pueden equilibrar las exigencias de eficiencia, productividad y cumplimiento de indicadores con la necesidad de promover una cultura de empatía real y sostenida en todo su personal?
Referencias Bibliográficas
Organización Mundial de la Salud. (2016). Framework on integrated, people-centred health services. World Health Organization. https://apps.who.int/iris/handle/10665/252698
Hojat, Mohammadreza, M., Louis, D. Z., Maxwell, K., Markham, F., Wender, R., Rabinowitz, C., & Gonnella, J. S. (2011). A brief instrument to measure patients’ overall satisfaction with primary care physicians. Family Medicine, 43(6), 412–417.
Institute for Healthcare Improvement. (n.d.). Person- and family-centered care. Institute for Healthcare Improvement. http://www.ihi.org/Topics/PFCC/Pages/default.aspx