Desde mi perspectiva, la empatía sí debería considerarse un indicador esencial dentro de la calidad asistencial, aunque su medición requiere un enfoque distinto al de los indicadores clínicos tradicionales,la calidad en salud no puede reducirse únicamente a resultados biomédicos o eventos adversos; también debe incluir la manera en que las personas viven y perciben el proceso de atención.
La empatía influye directamente en la comunicación médico-paciente, en la confianza terapéutica, en la adherencia al tratamiento y en la toma de decisiones compartida, un profesional técnicamente competente pero incapaz de comprender el contexto emocional y social del paciente puede cumplir estándares clínicos sin necesariamente garantizar una atención integral.
Sin embargo, equiparar la empatía exactamente al mismo nivel que indicadores clínicos y de seguridad plantea desafíos metodológicos, mientras que los eventos adversos o las tasas de infección son objetivamente medibles, la empatía requiere instrumentos validados, evaluación de percepción y cultura organizacional sólida para evitar que se convierta en un indicador meramente declarativo.
Por tanto, más que un indicador aislado, considero que la empatía debe integrarse transversalmente en los sistemas de evaluación de calidad, formando parte de los indicadores de experiencia del paciente, de esta manera, la calidad asistencial se entiende como un equilibrio entre excelencia técnica y humanidad en el cuidado.
Zamora-Soler, J. Á., & Maturana-Ibáñez, V. (2019). El análisis de la calidad asistencial desde la perspectiva de la satisfacción y la experiencia del paciente: Una mirada enfermera. Revista Colombiana de Enfermería, 18(2), e010. https://doi.org/10.18270/rce.v18i2.2513
La empatía influye directamente en la comunicación médico-paciente, en la confianza terapéutica, en la adherencia al tratamiento y en la toma de decisiones compartida, un profesional técnicamente competente pero incapaz de comprender el contexto emocional y social del paciente puede cumplir estándares clínicos sin necesariamente garantizar una atención integral.
Sin embargo, equiparar la empatía exactamente al mismo nivel que indicadores clínicos y de seguridad plantea desafíos metodológicos, mientras que los eventos adversos o las tasas de infección son objetivamente medibles, la empatía requiere instrumentos validados, evaluación de percepción y cultura organizacional sólida para evitar que se convierta en un indicador meramente declarativo.
Por tanto, más que un indicador aislado, considero que la empatía debe integrarse transversalmente en los sistemas de evaluación de calidad, formando parte de los indicadores de experiencia del paciente, de esta manera, la calidad asistencial se entiende como un equilibrio entre excelencia técnica y humanidad en el cuidado.
Zamora-Soler, J. Á., & Maturana-Ibáñez, V. (2019). El análisis de la calidad asistencial desde la perspectiva de la satisfacción y la experiencia del paciente: Una mirada enfermera. Revista Colombiana de Enfermería, 18(2), e010. https://doi.org/10.18270/rce.v18i2.2513