Frente a este dilema ético, denunciar el robo porque, aunque reconozca la buena intención del ladrón, sigue siendo un crimen. Desde la perspectiva de (Kant, 1785) la moralidad de una acción no depende de sus consecuencias, sino de si cumple con el deber y el principio universalizable. Kant sostiene que debemos actuar según máximas que puedan convertirse en ley universal. Si justificáramos el robo porque tiene un buen fin, estaríamos aceptando implícitamente que robar puede ser correcto en determinadas circunstancias, lo cual debilitaría el orden moral y jurídico. Además, el robo vulnera el derecho de otros y utiliza a las personas como un medio para lograr un fin.
Si denunciaría el delito, pero podría buscaría una alternativa ética para ayudar al orfanato, como organizar donaciones o promover apoyo comunitario. La necesidad de los niños no justifica una acción injusta, ya que el respeto a la ley moral debe mantenerse incluso en situaciones difíciles. Como afirma Kant, “obra solo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en ley universal” (Kant, 1785). Así, la solución correcta no es tolerar la injusticia por un buen resultado, sino buscar medios moralmente válidos para alcanzar ese fin.
Bibliografía
Kant, I. (1785). Fundamentación de la metafísica de las costumbres.
Riga: Johann Friedrich Hartknoch.