Pregunta 1: Aplicación de los Objetivos Internacionales de Seguridad del Paciente en los establecimientos de salud ecuatorianos
Hoy en día, la puesta en práctica de los Objetivos Internacionales de Seguridad del Paciente (OISP) es un elemento crucial para mejorar continuamente la calidad de los sistemas sanitarios y para llevar a cabo procesos de acreditación. En Ecuador, como en otras naciones de América Latina, se han hecho progresos relevantes en la adopción de estos estándares, particularmente en entidades que desean alinearse con modelos globales como los sugeridos por la Joint Commission International (JCI). Estos fines tienen como objetivo disminuir las amenazas vinculadas con la atención médica y afianzar la cultura de seguridad en los centros de salud.
La acreditación hospitalaria ha progresado como un procedimiento para asegurar la calidad y la seguridad en el cuidado de la salud dentro del contexto latinoamericano. A la vez que Ecuador está en un proceso gradual de robustecimiento de sus políticas de calidad, naciones como Brasil, Colombia y Chile han creado sistemas de acreditación más sólidos. La Organización Panamericana de la Salud sostiene que implementar estándares internacionales en los servicios de salud permite optimizar los resultados clínicos, fomentar prácticas seguras y robustecer la administración institucional.
La implementación de los Objetivos Internacionales de Seguridad del Paciente, que abarcan la identificación adecuada del paciente, la comunicación eficaz, la utilización segura de medicamentos, la prevención de infecciones relacionadas con la atención sanitaria y la disminución del peligro de perjuicio al paciente, es uno de los ejes fundamentales del modelo de acreditación. Donabedian indica que "la calidad de la atención sanitaria debe ser evaluada a partir de los resultados, el proceso y la estructura", lo que significa que la seguridad del paciente debe estar presente en todas las acciones asistenciales.
No obstante, se detectan errores comunes en las entidades sanitarias al poner en práctica modelos como el de la JCI. Entre ellos sobresalen la adopción superficial de los estándares, la falta de formación constante del personal y la carencia de una cultura organizativa enfocada en la seguridad del paciente. Según "Leape", "los errores en salud no son provocados mayormente por fallos individuales, sino más bien por déficits en los sistemas de atención". Esto evidencia lo importante que es robustecer los procesos institucionales y no ceñirse solamente al cumplimiento de los estándares en términos documentales.
Se puede notar que, en Ecuador, numerosas instituciones han implementado protocolos para identificar al paciente, para la señalización de seguridad y para el control de infecciones con respecto a la implementación de los OISP. Sin embargo, persisten dificultades vinculadas a la normalización de procesos, a la disponibilidad de recursos y al monitoreo constante del acatamiento de los protocolos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para consolidar una cultura de seguridad se necesita tener un liderazgo institucional, capacitar constantemente al personal y promover que los pacientes participen activamente.
La alta rotación de personal y la sobrecarga laboral en ciertos centros sanitarios son uno de los retos más grandes para lograr sostenidamente el objetivo de identificación adecuada del paciente. Estas circunstancias pueden resultar en omisiones al verificar los datos del paciente antes de las intervenciones terapéuticas o diagnósticas. "Reason" sostiene que "los errores humanos son inevitables, pero los sistemas pueden ser diseñados para minimizar su impacto", lo que destaca la necesidad de implementar barreras de seguridad como el empleo de pulseras identificativas y la comprobación con un mínimo de dos identificadores.
La comunicación eficiente entre los expertos en salud es otro elemento fundamental, ya que influye directamente en la seguridad clínica. Una comunicación bien estructurada y clara ayuda a prevenir fallas en la transmisión de información clínica, la interpretación de resultados o la gestión de tratamientos. En esta línea, se ha comprobado que tácticas como la implementación de protocolos estandarizados para la comunicación clínica optimizan la coordinación entre los equipos de salud y disminuyen sucesos adversos.
Por último, para mejorar la calidad de la asistencia sanitaria es fundamental reforzar las buenas prácticas en relación con el empleo seguro de los medicamentos y la prevención de infecciones vinculadas a la atención médica. Se encuentran entre las tácticas sugeridas: la puesta en marcha de sistemas de doble verificación de fármacos, auditorías clínicas, programas de farmacovigilancia y el fomento constante de la higiene manual. Estas medidas, en consonancia con las metas internacionales de seguridad del paciente, posibilitan el progreso hacia un sistema de salud más eficaz, seguro y enfocado en el paciente.
Teniendo en cuenta las restricciones de recursos, formación y carga laboral que hay en diversas instituciones sanitarias de Ecuador y Latinoamérica, ¿cuáles son las estrategias institucionales que creen que son más eficaces para consolidar una cultura de seguridad del paciente y garantizar el cumplimiento sostenido de los Objetivos Internacionales de Seguridad del Paciente?
Referencias
Donabedian, A. (1980). Explorations in quality assessment and monitoring: The definition of quality and approaches to its assessment. Health Administration Press.
Joint Commission International. (2021). Joint Commission International accreditation standards for hospitals (7th ed.). Joint Commission Resources.
Leape, L. L. (1994). Error in medicine. JAMA, 272(23), 1851–1857. https://doi.org/10.1001/jama.272.23.1851
Organización Panamericana de la Salud. (2020). Seguridad del paciente y calidad de la atención en los servicios de salud. OPS.
Reason, J. (2000). Human error: Models and management. BMJ, 320(7237), 768–770. https://doi.org/10.1136/bmj.320.7237.768
World Health Organization. (2017). Patient safety: Making health care safer. WHO.