Considero que la implementación del modelo DELTA en organizaciones públicas o educativas de América Latina sí es viable, pero no como una adopción inmediata o totalmente madura desde el inicio. Más bien, debe entenderse como un proceso progresivo, porque su éxito no depende solo de contar con tecnología, sino de articular datos, capacidades analíticas, liderazgo, objetivos y analítica dentro de la institución (Davenport & Harris, 2007)
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. En este sentido, el modelo resulta útil para universidades, ministerios o entidades públicas que ya generan información relevante, pero que todavía no la convierten de manera sistemática en decisiones oportunas.