PREGUNTA 1

PREGUNTA 1

de MARíA CAMILA ROJAS ARAGONES -
Número de respuestas: 2

  • ¿Cómo se diferencia la evidencia científica confiable de la desinformación en salud que circula por redes sociales y medios digitales?
Una guía para distinguir la ciencia de la desinformación, se basa en revisar varios puntos: 
1. Origen de la fuente: debe provenir de instituciones académicas, organismos internacionales o revistas médicas con revisión por pares. Esto significa que otros expertos validaron el estudio antes de publicarse.
-Desinformación: suele basarse en testimonios aislados, anecdotas personales o perfiles sin credenciales médicas verificables.
2. Lenguaje y tono: debe usar un tono cauteloso y matizado. La ciencia rara vez habla de curas milagrosas o verdades definitivas, prefiere términos como "la evidencia sugiere" o "se observó una correlación".
-Desinformación: utiliza un lenguaje alarmista, sensacionalista o de urgencia, busca apelar a las emociones y suele usar palabras como "secreto revelado", "tóxico" o "lo que los médicos no quieren que sepas".
3.Jerarquía de la evidencia:  la pirámide de la evidencia, en la base, opiniones de expertos o estudios en animales, en el medio, estudios de observación en humanos, en la cima, revisiones sistemáticas y metaanálisis, que analizan decenas de estudios previos para dar una conclusión sólida.
4. Conflicto de interés: siempre se debe preguntar quien financia la información, si el mismo sitio advierte sobre un peligro es el que vended el suplemento natural para solucionarlo, se trata sobre una estrategia de marketing, no ante información de salud desinteresada.

PREGUNTA PARA EL FORO:¿deberían las plataformas digitales ser legalmente responsables de la veracidad de los consejos de salud que se viralizan, o la responsabilidad recae exclusivamente en el usuario final?

BIBLIOGRAFIAS
Organización Mundial de la Salud. (2022). Garantizar que la información de salud sea fiable y accesible en línea. https://www.who.int/es/news-room/feature-stories/detail/ensuring-health-information-is-reliable-and-accessible-online
Organización Panamericana de la Salud. (2020). Entender la infodemia y la desinformación en la lucha contra la COVID-19https://iris.paho.org/handle/10665.2/52056

En respuesta a MARíA CAMILA ROJAS ARAGONES

Re: PREGUNTA 1

de ALVARO MAURICIO NARVAEZ LUCERO -
Hola compañera tu aporte resulta muy pertinente al señalar la importancia de analizar el origen de la fuente, el lenguaje utilizado y la jerarquía de la evidencia para diferenciar la información científica confiable de la desinformación en salud. Coincido en que actualmente las redes sociales se han convertido en uno de los principales canales de difusión de información sanitaria, lo que aumenta el riesgo de que contenidos sin respaldo científico se viralicen con rapidez.
En relación con la pregunta planteada, considero que la responsabilidad no debería recaer únicamente en el usuario final. Si bien es fundamental que las personas desarrollen habilidades de pensamiento crítico y alfabetización digital en salud, también es necesario que las plataformas digitales asuman un rol más activo en la regulación de contenidos relacionados con salud. La difusión de información médica incorrecta puede tener consecuencias directas sobre la seguridad del paciente, ya que puede influir en decisiones sobre tratamientos, automedicación o abandono de terapias.
En este sentido, diversos organismos internacionales han señalado que las plataformas tecnológicas deben colaborar con instituciones sanitarias y científicas para limitar la circulación de información falsa y priorizar contenidos basados en evidencia. Según la Organización Mundial de la Salud, la llamada “infodemia” —es decir, el exceso de información, tanto verdadera como falsa— puede dificultar que las personas encuentren fuentes confiables y tomen decisiones adecuadas sobre su salud (OMS, 2022).
Por esta razón, el abordaje del problema debe ser compartido. Por un lado, las instituciones de salud y las universidades deben fortalecer la educación en alfabetización digital y pensamiento crítico; por otro, las plataformas digitales deberían implementar mecanismos más rigurosos de verificación y advertencia sobre contenidos potencialmente engañosos en temas de salud. Solo mediante esta corresponsabilidad será posible reducir el impacto de la desinformación y proteger la toma de decisiones informadas por parte de la población.
Referencias
Organización Mundial de la Salud. (2022). Garantizar que la información de salud sea fiable y accesible en línea.
Organización Panamericana de la Salud. (2020). Entender la infodemia y la desinformación en la lucha contra la COVID-19.
Eysenbach, G. (2002). Infodemiology: The epidemiology of (mis)information. American Journal of Medicine, 113(9), 763–765. https://doi.org/10.1016/S0002-9343(02)01473-0
En respuesta a MARíA CAMILA ROJAS ARAGONES

Re: PREGUNTA 1

de SHARON MERCEDES ALMACHE CAñIZARES -
Respondiendo a tu pregunta. Las plataformas actúan como amplificadores: sus algoritmos y mecanismos de viralización determinan qué contenidos llegan a grandes audiencias, por lo que tienen un papel activo en la propagación de consejos de salud erróneos y, por tanto, una obligación de diligencia razonable para reducir daños previsibles. En Ecuador, donde la penetración de redes sociales es alta en zonas urbanas como Pichincha, exigir obligaciones mínimas —detección de desinformación sanitaria, etiquetado de contenido no verificado y rutas claras para corrección— puede proteger la salud pública y limitar riesgos colectivos.
Al mismo tiempo, el usuario conserva responsabilidad sobre el uso que hace de la información: verificar fuentes, contrastar recomendaciones con profesionales y no sustituir el consejo clínico por contenidos virales. La educación en alfabetización digital y en salud es esencial para que las personas en Ecuador distingan entre evidencia y opinión y para reducir la vulnerabilidad frente a la infoxicación. Sin esta capacidad crítica, las medidas regulatorias pueden ser insuficientes.
Recomendaciones:
· Responsabilidad compartida y proporcional: imponer a las plataformas obligaciones de transparencia algorítmica, moderación basada en evidencia y mecanismos de rectificación rápida; sanciones graduadas cuando haya negligencia demostrable.
· Refuerzo de la alfabetización en salud: campañas públicas y formación en centros de salud y escuelas en Pichincha y otras provincias para que los usuarios evalúen fuentes.
· Salvaguardas legales y libertad de expresión: diseñar normas que distingan entre contenido claramente dañino (p. ej., instrucciones peligrosas) y opiniones legítimas, garantizando procesos de apelación y revisión técnica.
La Organización Mundial de la Salud subraya que la desinformación y la información errónea en salud pueden causar daño a la salud pública y recomienda respuestas multisectoriales que incluyan detección temprana, colaboración con plataformas y fortalecimiento de la comunicación pública basada en evidencia; por tanto, las medidas regulatorias deben complementarse con estrategias de salud pública para ser efectivas.
BIBLIOGRAFIA:
– Moncada‑Hernández, S. G. (2014). Cómo realizar una búsqueda de información eficiente: Foco en estudiantes, profesores e investigadores en el área educativa. Investigación en Educación Médica, 3(10), 106–115
– White, R. W., & Horvitz, E. (2009). Cyberchondria: Studies of the escalation of medical concerns in web search. Proceedings of the 2009 workshop on Web search and data mining for healthcare.