Pregunta 3

Pregunta 3

de DIANA VERÓNICA GUILLERMO ANASICHA -
Número de respuestas: 4

En los últimos años, la sobrecarga de información en salud ha cambiado profundamente la relación entre médicos y pacientes. Cada vez más personas buscan en internet datos sobre síntomas, tratamientos o diagnósticos antes de acudir a la consulta, lo que les permite involucrarse más en su propio cuidado. Esta participación es positiva, pero cuando la información es contradictoria o poco confiable puede generar confusión, ansiedad y dudas sobre las indicaciones médicas. Frente a esto, los profesionales de la salud deben dedicar más tiempo a aclarar errores, orientar sobre fuentes confiables y guiar a los pacientes, lo que transforma la dinámica de la consulta y exige nuevas formas de comunicación (Silva, 2023).


Más allá de la tecnología y los datos, la esencia de la medicina sigue siendo la comunicación humana. Escuchar con atención, comprender las preocupaciones del paciente y responder de manera clara y empática construye confianza y fortalece la relación clínica. La consulta ya no es solo un intercambio de información, sino un espacio de diálogo y acompañamiento, que ayuda a contrarrestar la confusión que puede provocar la sobreabundancia de información en internet. En este sentido, el vínculo humano continúa siendo el corazón de la atención médica (Cuevas, 2024).


Sin embargo, la tecnología también ha traído nuevos retos. Herramientas como WhatsApp permiten enviar estudios, fotografías o solicitudes de recetas de manera inmediata, pero esto puede generar presión sobre los médicos y expectativas poco realistas de rapidez. Esta “medicina por mensajes” ha hecho que la interacción pierda parte de su carácter humano y que algunos pacientes busquen atención digital incluso a costa de la calidad del cuidado. Además, la facilidad de acceder a tratamientos sin evaluación presencial evidencia la necesidad de límites claros y regulaciones más estrictas. Aun así, estas herramientas pueden ser valiosas si se usan con responsabilidad, recordando siempre que la empatía, la escucha y la presencia del médico no pueden ser reemplazadas por mensajes de texto ni por inteligencia artificial, y que el verdadero cuidado sigue siendo profundamente humano (Quesnel, 2025).


Pregunta: ¿Qué estrategias pueden implementar los profesionales de la salud para ayudar a los pacientes a distinguir información confiable de información errónea en internet?


Referencias


Silva, G. (2023). Infoxicación en salud: estrategias para minimizar su impacto. PUCE. https://repositorio.puce.edu.ec/items/b75f49a8-c8ec-4732-927d-069f13b1715d


Cuevas, A. (2024). "Hablar con los pacientes es la clave de la profesión médica". https://www.redaccionmedica.com/secciones/medicina/-hablar-con-los-pacientes-es-la-clave-de-la-profesion-medica--2838


Quesnel, C. (2025). Los medios electrónicos en la relación médico-paciente y su calidad de atención. Scielo. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0300-90412025000200001

 

 

 

 


En respuesta a DIANA VERÓNICA GUILLERMO ANASICHA

Re: Pregunta 3

de DAYANA ELIZABETH BRIONES BERMúDEZ -
En respuesta a la pregunta de la compañera Diana
Una de las estrategias más importantes que los profesionales de la salud pueden poner en práctica es instruir a sus pacientes sobre cómo analizar la calidad de la información médica disponible en línea. Esto incluye recomendar fuentes confiables, como revistas científicas, sitios web de autoridades sanitarias o sitios web de organizaciones internacionales, y aclarar que no toda la información compartida en las redes sociales tiene una base científica.
Además, es útil dedicar unos momentos durante la consulta médica para ayudar al paciente a interpretar el contenido encontrado en línea, aclarar dudas y corregir malentendidos. Este procedimiento mejora la relación médico-paciente y promueve la toma de decisiones informadas. Según la literatura, cuando los profesionales derivan activamente a los pacientes a fuentes confiables, el impacto de la información errónea se reduce y aumenta la confianza en las recomendaciones clínicas (Chou et al., 2018).
Además, es deseable promover las habilidades digitales en salud; Esto significa capacitar a los pacientes en las habilidades para encontrar, comprender y evaluar información médica en plataformas digitales. Estas habilidades permiten distinguir la información científica de las opiniones o noticias que no son ciertas y reconocer el contenido basado en evidencia (Norman & Skinner, 2006).
Referencias bibliográficas
Chou, W. Y. S., Oh, A., & Klein, W. M. P. (2018). Addressing health-related misinformation on social media. JAMA, 320(23), 2417–2418.
Norman, C. D., & Skinner, H. A. (2006). eHealth literacy: Essential skills for consumer health in a networked world. Journal of Medical Internet Research, 8(2), e9.
Stimpson, J. P., Park, S., Adhikari, E. H., Nelson, D. B., & Ortega, A. N. (2025). Perceived health misinformation on social media and public trust in health care. Medical Care, 63(9), 686–693.
En respuesta a DIANA VERÓNICA GUILLERMO ANASICHA

Re: Pregunta 3

de KAREN VIVIANA CUASPUD OVIEDO -
Para responder a la pregunta planteada me gustaría proponer estrategias clave como: educar a los pacientes a identificar fuentes de información seguras, recomendando páginas oficiales de instituciones de salud, universidades y organismos internacionales. Así también, enseñar criterios básicos para evaluar la calidad de la información, como verificar el autor, la institución responsable, la fecha de publicación y la existencia de referencias científicas que respalden el contenido.

Otra estrategia importante es promover el diálogo abierto durante la consulta, invitando a los pacientes a comentar la información que han encontrado en internet. Esto permite aclarar dudas, corregir posibles malinterpretaciones y orientar al paciente hacia fuentes confiables. Los profesionales incluso podrían crear cuentas de divulgación científica donde compartir y solventar las dudas mas comunes de sus pacientes, lo que no solo resolverá las dudas, si no que ayudara a generar una relación mas cercana entre medico y paciente. En este sentido, la práctica de la medicina basada en evidencia implica integrar la mejor evidencia científica disponible con la experiencia clínica y las necesidades del paciente (Peñaherrera Oviedo & Soria Viteri, 2015).

Fuentes:
García-Peñalvo, F., et al. (2014). Estrategia de búsqueda de información científica. Investigación en Educación Médica, 3(10), 106–115.
Peñaherrera Oviedo, C., & Soria Viteri, J. (2015). Pregunta de investigación y estrategia PICOT. Universidad Católica de Santiago de Guayaquil.
En respuesta a DIANA VERÓNICA GUILLERMO ANASICHA

Re: Pregunta 3

de ISAMAR DE JESúS MUñOZ CHéVEZ -
En respuesta a la pregunta planteada considero, en la actualidad, donde el acceso a información en internet es inmediato, los profesionales de la salud cumplen un rol clave en orientar a los pacientes para distinguir entre información confiable y errónea, una estrategia fundamental es educar al paciente en alfabetización digital en salud, enseñándole a identificar fuentes confiables, como páginas de organismos oficiales, revistas científicas o instituciones reconocidas, esto incluye explicar que no toda la información en redes sociales o blogs tiene respaldo científico, otra estrategia clave es recomendar fuentes seguras específicas, como páginas del Ministerio de Salud, la OMS o plataformas médicas confiables, de esta manera, el profesional no solo advierte, sino que guía activamente, además, se debe fortalecer la comunicación efectiva durante la consulta, brindando información clara, oportuna y resolviendo dudas, ya que cuando el paciente comprende su condición, es menos probable que busque información errónea o caiga en desinformación.
En respuesta a DIANA VERÓNICA GUILLERMO ANASICHA

Re: Pregunta 3

de CARLOS ALBERTO AMAYA CAMACHO -
Los profesionales de la salud pueden implementar estrategias como educación en alfabetización en salud, enseñanza de pensamiento crítico, recomendación de fuentes confiables, y uso de comunicación clara y basada en evidencia, para empoderar al paciente en la evaluación de la información digital. Estas acciones mejoran la capacidad del paciente para tomar decisiones informadas y reducir la influencia de la desinformación.
La World Health Organization señala que la alfabetización en salud es clave para que las personas accedan, comprendan y utilicen información confiable