¿Qué efectos ha tenido la infoxicación sobre la relación médico-paciente en la última década?
El crecimiento exponencial de la información en Internet durante la última década ha cambiado radicalmente la forma en que los pacientes acceden al conocimiento médico. Este fenómeno, al que se le denomina infoxicación, hace referencia a la sobreabundancia de información que complica la detección de contenidos fiables entre grandes cantidades de datos, en particular en asuntos relacionados con la salud. La infoxicación sucede cuando la cantidad de información excede la capacidad de una persona para procesarla de manera crítica, según señala Cornella (2000), quien popularizó el término. La propagación de redes sociales, blogs y plataformas digitales que divulgan información médica sin un proceso meticuloso de validación científica ha agravado esta circunstancia en el sector sanitario.
Un efecto fundamental de la infoxicación ha sido que el papel tradicional del paciente se ha visto alterado. En el pasado, la relación entre médico y paciente era más paternalista, con el profesional de salud como principal fuente de conocimiento. Hoy en día, muchos pacientes investigan en Internet antes de ir a ver al médico. Esta transformación ha dado origen a lo que varios autores llaman el "paciente informado". No obstante, los pacientes a menudo tienen problemas para juzgar la calidad de las fuentes, por lo que acceder a grandes volúmenes de información no necesariamente se convierte en conocimiento válido (Eysenbach y Köhler, 2002).
El exceso de información en línea ha llevado a un aumento de la desinformación relacionada con la medicina. Varios estudios han demostrado que, a lo largo de la última década, los mitos acerca de vacunas, tratamientos y enfermedades se han difundido por medio de las redes sociales. La difusión de información no verificada puede influir en la percepción del riesgo y en las decisiones de salud pública, según Chou, Oh y Klein (2018). En este escenario, hay pacientes que llegan a las consultas médicas con nociones preconcebidas o información equivocada, lo cual puede provocar desconfianza o conflictos en relación con los consejos del profesional.
La dinámica de la comunicación clínica ha cambiado debido a este escenario. El profesional de salud, en vez de solo diagnosticar y atender, tiene que destinar un tiempo cada vez mayor a resolver dudas, rectificar datos incorrectos y poner en contexto la información que el paciente ha hallado en Internet. Aunque esta situación puede ser un reto para la práctica clínica, también brinda la oportunidad de reforzar la instrucción en salud y fomentar una conversación más participativa entre el médico y el paciente.
El impacto en la confianza dentro de la relación terapéutica es otro efecto significativo de la infoxicación. Si la información digital contradice lo que dice el médico, algunos pacientes pueden sentirse inseguros o poner en duda la autoridad del profesional en términos científicos. No obstante, varias investigaciones señalan que es posible mejorar la adherencia al tratamiento y reforzar la relación clínica cuando los médicos toman en cuenta las preocupaciones del paciente y analizan transparentemente la información hallada en Internet.
La infoxicación también ha puesto de manifiesto que es necesario reforzar la alfabetización digital en el ámbito de la salud. Esta noción se refiere a la habilidad que tienen los individuos para buscar, entender y evaluar información relacionada con la salud en espacios digitales. De acuerdo con Norman y Skinner (2006), el desarrollo de competencias en eHealth literacy habilita a los pacientes para diferenciar entre información científica veraz y contenidos que pueden ser engañosos, disminuyendo así las consecuencias adversas de la desinformación.
En estas circunstancias, el profesional de la salud desempeña un rol esencial como intermediario del saber científico. Además de ofrecer tratamiento, su papel es guiar a los pacientes hacia fuentes fidedignas, aclarar la evidencia existente y promover un pensamiento crítico frente a la información que se encuentra en Internet. Este método ayuda a que la relación entre el médico y el paciente se convierta en una interacción más cooperativa, fundamentada en la confianza mutua y el diálogo.}
Para concluir, la infoxicación ha causado transformaciones importantes en el vínculo entre médicos y pacientes en los últimos diez años. A pesar de que la información a gran escala puede dar lugar a confusión y desinformación, también brinda la posibilidad de fomentar pacientes más conscientes y activos en relación con su salud. El reto presente se basa en reforzar la alfabetización digital y consolidar una comunicación clínica que se base en el respeto, la cooperación entre pacientes y profesionales y los datos científicos.
Referencias
Chou, W.-Y. S., Oh, A., & Klein, W. M. P. (2018). Addressing health-related misinformation on social media. JAMA, 320(23), 2417–2418. https://doi.org/10.1001/jama.2018.16865
Cornella, A. (2000). Cómo sobrevivir a la infoxicación. Barcelona: Ediciones Gestión 2000.
Eysenbach, G., & Köhler, C. (2002). How do consumers search for and appraise health information on the World Wide Web? BMJ, 324(7337), 573–577. https://doi.org/10.1136/bmj.324.7337.573
Norman, C. D., & Skinner, H. A. (2006). eHealth literacy: Essential skills for consumer health in a networked world. Journal of Medical Internet Research, 8(2), e9. https://doi.org/10.2196/jmir.8.2.e9