Pregunta 4

Pregunta 4

de JULIO GONZALO CEDEñO ACEVEDO -
Número de respuestas: 4

¿Qué estrategias educativas se pueden implementar para empoderar al paciente frente a la desinformación médica en Internet?

En la actualidad las redes sociales se han convertido en la cuna de la tendencia en diferentes temas, por lo cual existe la desinformación en lo cual conlleva a miles de personas a tener un grado de preocupación cuando  suceden noticias como por ejemplo en la ultima pandemia que hubo en el 2020, en lo cual durante la cuarentena inicial, circulaban en internet noticias falsas en lo cual provocaba conmoción en la gente, algunos casos llegaron al método del suicidio o muerte a causa natural por infarto relacionado a la preocupación neurológica por los momentos que se llevaban y no había una regla para mantener el control. 

Desde la perspectiva del profesional, siempre es importante que antes de dar una noticia, se debe de analizar el tema, y poder tener una comunicación efectiva clara y precisa en cada palabra al momento de transmitirla al paciente e informarle sobre los medios oficiales en lo cual verifiquen con total claridad sobre la situación que se esta presentando y siendo confiable, también se debe de respetar la perspectiva del paciente y la cultura que venga proveniente, pero se tiene que tomar medidas exacta para evitar la propagación de noticias falsas y mantener la respectiva privacidad digital de los pacientes. (Goldwire & Otros ; 2023)

Como pregunta de debate es la siguiente: Usted como profesional ¿De que manera tomaría una noticia que no ha sido confirmada del 100% y la traspasaría a sus compañeros de trabajo con el simple hecho de generar una especulación de preocupación para que así sea traspasada a la comunidad violando los derechos de privacidad que existen?

Referencia Bibliográfica: 

-Universidad de la Costa CUC. (s. f.). 4 estrategias para mejorar la calidad de los servicios de salud. Blog CUC. https://virtual.cuc.edu.co/blog/4-estrategias-para-mejorar-la-calidad-de-los-servicios-de-salud 

-Goldwire, M. A., Johnson, S. T., Abdalla, M., Advani, A., Bernknopf, A. C., Colella, A., … Ward, K. (2023). Medical misinformation: A primer and recommendations for pharmacists. Journal of the American College of Clinical Pharmacy, 6(5), 497–511. https://doi.org/10.1002/jac5.1760

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Re: Pregunta 4

de MELISSA MARIBELL RAMIREZ ROBLES -
En respuesta a la pregunta ¿De qué manera tomaría una noticia que no ha sido confirmada del 100% y la traspasaría a sus compañeros de trabajo con el simple hecho de generar una especulación de preocupación para que así sea traspasada a la comunidad violando los derechos de privacidad que existen?
Dentro del área de la salud, compartir información que no ha sido confirmada en su totalidad puede generar consecuencias negativas tanto para los pacientes como para la comunidad. Cuando una noticia o información médica se transmite sin verificar su autenticidad y veracidad se corre el riesgo de crear rumores o interpretaciones equivocadas que pueden afectar la confianza de los pacientes en los profesionales y en las instituciones de salud. Por eso es indispensable actuar con responsabilidad antes de difundir cualquier información Desde el punto de vista ético, los profesionales de salud tienen el deber de verificar la información antes de compartirla. Difundir datos no confirmados entre compañeros de trabajo puede provocar confusión y puede vulnerar la confidencialidad y el respeto a la privacidad del paciente. La ética profesional en salud establece que la información clínica debe manejarse con cuidado y únicamente compartirse cuando sea necesario para la atención o dentro de los canales institucionales correspondientes (Beauchamp & Childress, 2019). En la actualidad la información se difunde rápidamente a través de redes sociales. Un comentario o noticia no verificada puede ampliarse fácilmente y generar miedo e interpretaciones erróneas sobre situaciones de salud. La Organización Mundial de la Salud menciona que la circulación de información incorrecta o no confirmada puede afectar la toma de decisiones de la población y dificultar la respuesta adecuada ante problemas de salud (Organización Mundial de la Salud, 2020). En este contexto, lo más adecuado es verificar el origen de la información con fuentes oficiales y evitar difundirla hasta tener certeza de su veracidad.

Bibliografía
• Beauchamp, T. L., & Childress, J. F. (2019). Principles of Biomedical Ethics (8th ed.). Oxford University Press.
• Organización Mundial de la Salud. (2020). Managing the COVID-19 infodemic: Promoting healthy behaviours and mitigating the harm from misinformation and disinformation. OMS.
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Re: Pregunta 4

de MARíA BELéN DIAZ ANASI -
Primero quiero felicitar tu aporte al foro, porque planteas un tema muy importante sobre cómo la desinformación en redes sociales puede generar miedo y preocupación en la población, algo que claramente se evidenció durante la pandemia.
Una estrategia educativa sencilla que se podría implementar para empoderar a los pacientes frente a la desinformación es dedicar unos minutos durante la consulta para orientarlos sobre cómo identificar información confiable en internet. Por ejemplo, el profesional de salud puede recomendar siempre verificar que la información provenga de organismos oficiales de salud, sociedades científicas o instituciones reconocidas, y explicar brevemente que no todo lo que circula en redes sociales está basado en evidencia científica.
También podría ser útil entregar o compartir una lista corta de páginas confiables donde los pacientes puedan consultar información sobre salud. Esto no requiere muchos recursos y ayuda a que las personas aprendan a contrastar la información antes de alarmarse o tomar decisiones equivocadas.
De esta manera, más que limitar el acceso a la información, se busca que los pacientes desarrollen una mirada más crítica frente a lo que leen o ven en internet, fortaleciendo la confianza en el profesional de salud y promoviendo decisiones informadas sobre su bienestar.
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Re: Pregunta 4

de RAISSA DANIELA CARRILLO PISCO -

Como personal de salud, comunicar noticias no confirmadas sin un proceso de verificación adecuado podría propagar desinformación, pánico evitable y socavar la confianza en los profesionales de la salud. Cualquier mensaje debe ser verificado a través de datos oficiales y científicos: en otras palabras, información verificada por organizaciones de salud pública, revistas científicas o instituciones creíbles. Para las noticias que no están confirmadas, el mejor movimiento y posiblemente el más razonable sería evaluarlas críticamente y compararlas con otras fuentes antes de transmitirlas a los compañeros de trabajo. La información, si aún no puede ser confirmada, debe explicar que está bajo evaluación y no es un hecho. De esta manera, se previenen rumores o conceptos erróneos que pueden difundirse retrospectivamente a otros en la comunidad. La necesidad de mantenerse moral, ético y profesional también debe aplicarse a cualquier información médica, especialmente el respeto por la privacidad y confidencialidad del paciente. 

La difusión de información sin permiso o con una base científica deficiente tiene el potencial de violar derechos y socava la confianza entre los proveedores de atención médica y la población. Además, los profesionales tienen un papel clave en contener la desinformación proporcionando información sólida, basada en evidencia y fácilmente comprensible. 

También deben guiar a sus colegas y a la comunidad hacia fuentes de información que sean confiables, explicar los datos que obtienen y fomentar el pensamiento crítico. Esto ayuda a garantizar que la información que llega a la población sea responsable, segura y relevante para decisiones de salud acertadas. El profesional de la salud cumplirá con su responsabilidad ética mientras la comunidad está protegida de la desinformación y también tiene más confianza en el sistema de salud.


 Bibliografía 

Chou, W. Y. S., Oh, A., & Klein, W. M. P. (2021). Addressing health-related misinformation on social media. JAMA, 320(23), 2417–2418.

World Health Organization. (2020). Managing the COVID-19 infodemic: Promoting healthy behaviours and mitigating the harm from misinformation and disinformation. World Health Organization.



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Re: Pregunta 4

de ARTURO JAVIER SORIA PEÑAFIEL -
En atención a la interrogante planteada por el compañero Julio Cedeño, puedo manifestar;

Como profesional de la salud, no sería ético ni responsable propagar información que no ha sido verificada, sobre todo si su difusión puede causar especulación, generar alarma social o afectar derechos de privacidad. En la práctica profesional, la conducta correcta sería comprobar previamente la información a través de fuentes oficiales o evidencia científica y, si no está verificada, evitar compartirla hasta tener datos fiables.

Asimismo, la propagación de rumores o datos no confirmados en un grupo laboral puede generar desinformación organizacional, disminución de la confianza y posible violación del secreto profesional. La ética de la salud indica que la información sobre pacientes o circunstancias clínicas debe ser divulgada solo cuando sea esencial para el cuidado médico y con los profesionales que estén directamente implicados, manteniendo la confidencialidad y la privacidad de las personas.

En el contexto digital actual, los profesionales de la salud deben asegurarse de que la información que comparten sea veraz y evitar la difusión de contenidos no respaldados por evidencia, ya que esto puede facilitar la propagación de desinformación y comprometer la seguridad de los pacientes y de la comunidad.

Por lo tanto, la conducta profesional adecuada consistiría en evaluar críticamente la información, validarla con entidades sanitarias o estudios científicos, y compartirla únicamente una vez confirmada, siempre manteniendo los principios de confidencialidad, responsabilidad profesional y resguardo de datos personales. La privacidad es un elemento esencial en la conexión entre el paciente y el profesional de salud, y su infringimiento puede acarrear repercusiones éticas, legales y sociales.

Referencia Bibliográfica:
Fretes, L. X., Segovia, C., & Marcet, I. (2024). Confidencialidad médica en la era de las redes sociales: desafíos éticos y legales. Revista UniNorte de Medicina y Ciencias de la Salud.

García-Pulido, E. (2024). Ética y profesionalismo en el uso de redes sociales en salud. Revista de Enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Fernández, R. (2025). Ética en la comunicación sanitaria y responsabilidad profesional.

Legislación sanitaria y confidencialidad del paciente en Ecuador.