Pregunta 1

Pregunta 1

de PABLO MAURICIO CORAYSACA CALLE -
Número de respuestas: 2

¿Qué barreras institucionales y regulatorias impiden la aplicación efectiva de las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES) en la toma de decisiones del sistema de salud ecuatoriano?

 

Aunque la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETES) es clave para tomar decisiones clínicas seguras y mejorar la calidad asistencial, llevarla a la práctica en Ecuador resulta complicado. Nos enfrentamos a diario con obstáculos normativos e institucionales bastante claros:


  • 1. Un sistema de salud fragmentado: Vemos cómo el MSP, IESS, ISSFA e ISSPOL trabajan casi por separado, a diferencia de otros países con agencias centralizadas. Al no tener una sola entidad nacional que regule con autoridad, terminamos duplicando esfuerzos y creando desigualdades sobre qué tratamientos o equipos cubre cada subsistema (Vaca et al., 2017).

  • 2. Falta de personal técnico especializado: En las instituciones públicas faltan perfiles entrenados en economía de la salud o en análisis metodológico profundo. Como no tenemos la capacidad suficiente para hacer nuestros propios estudios rigurosos, muchas veces terminamos importando guías de otros países, las cuales rara vez encajan con nuestro presupuesto o la verdadera realidad epidemiológica local.

  • 3. Trabas burocráticas y factores externos: Actualizar el Cuadro Nacional de Medicamentos Básicos (CNMB) toma demasiado tiempo debido a la lentitud administrativa. Además, sabemos que las compras en los hospitales a veces responden más a urgencias mediáticas, intereses comerciales o presiones políticas que a la propia evidencia científica (Pichon-Riviere et al., 2019).

 

En definitiva, si seguimos viendo a la ETES como un trámite de oficina en lugar de una verdadera política de salud, corremos el riesgo de gastar el poco presupuesto disponible en intervenciones que no aportan un valor clínico real a los pacientes.


Dado que en la práctica hospitalaria estamos atados a recetar y comprar únicamente lo que dicta el Cuadro Básico o el tarifario del MSP: ¿Cómo podríamos aplicar los criterios de la ETES desde nuestra gestión diaria para aprovechar mejor los fármacos que ya tenemos disponibles, o para armar una solicitud con un sustento científico irrefutable cuando necesitemos pedir un medicamento nuevo al Ministerio de Salud Pública?

 


Bibliografía:

Pichon-Riviere, A., Soto, N., Augustovski, F., Garcia Martí, S., & Sampietro-Colom, L. (2019). Health technology assessment for decision-making in Latin America: good practice principles. Revista Panamericana de Salud Pública, 43, e64. https://doi.org/10.26633/RPSP.2019.64

 

Vaca, C., Espín, M., & Valdivieso, L. (2017). La evaluación de tecnologías sanitarias en el Ministerio de Salud Pública de Ecuador como herramienta para la compra de medicamentos entre 2012 y 2015. Revista Panamericana de Salud Pública, 41, e50. https://doi.org/10.26633/RPSP.2017.50


En respuesta a PABLO MAURICIO CORAYSACA CALLE

Re: Pregunta 1

de CRISTINA ELISA PUENTE SOSAPANTA -
Estimado colega Pablo Mauricio Coraysaca, valoro su análisis porque presenta de manera precisa varios de los retos que enfrenta el sistema de salud de Ecuador para implementar eficazmente la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETES). Comparto su opinión sobre la división institucional, la escasez de personal especializado y los problemas administrativos que en muchas ocasiones obstaculizan o complican la toma de decisiones fundamentadas en evidencia. Estos aspectos, sin duda, afectan que la ETES no sea utilizada en su total capacidad dentro del sistema de salud.

En relación a la duda que plantea, pienso que una manera de adoptar los criterios de la ETES en la gestión diaria de los hospitales es potenciar el empleo constante de la evidencia científica disponible al elegir o argumentar el uso de ciertos medicamentos. Aunque los profesionales de la salud deban ajustarse al Cuadro Nacional de Medicamentos Básicos o a las directrices del Ministerio de Salud Pública, es viable examinar la evidencia clínica existente sobre la efectividad, seguridad y coste-efectividad de los tratamientos disponibles. Así, se puede mejorar el uso de los recursos existentes y optar por las alternativas terapéuticas que ofrezcan los mejores resultados clínicos dentro de las opciones permitidas.

Asimismo, al solicitar la inclusión de un nuevo medicamento o tecnología, es crucial organizar la solicitud siguiendo criterios similares a los de los informes de evaluación de tecnologías sanitarias. Esto implica ofrecer información precisa sobre la magnitud del problema de salud, la efectividad clínica de la intervención propuesta, los posibles beneficios en comparación con las alternativas existentes y el impacto financiero que tendría su inclusión. En este sentido, metodologías como GRADE facilitan la valoración de la calidad de la evidencia científica y respaldan con mayor firmeza las recomendaciones o solicitudes dirigidas a los organismos reguladores.

Además, herramientas como los marcos Evidence to Decision (EtD) resultan útiles para estructurar la información adecuadamente, ya que permiten considerar aspectos relevantes como los beneficios y riesgos de la intervención, la aceptación por parte de los pacientes, la viabilidad de su implementación y su influencia en la equidad del sistema de salud. Cuando estos elementos son presentados de forma clara y respaldados por evidencia científica, aumentan las posibilidades de que las autoridades sanitarias evaluen la propuesta para la inclusión o actualización de medicamentos en el sistema público.

Por último, es igualmente importante fomentar la formación continua del personal de salud en aspectos relacionados con la medicina fundamentada en evidencia, la evaluación crítica de la literatura científica y la economía de la salud. De esta manera, los profesionales pueden participar activamente en la mejora de la toma de decisiones dentro de sus instituciones, incluso ante las limitaciones normativas existentes. En conjunto, estas iniciativas pueden contribuir a que la ETES deje de ser vista únicamente como un procedimiento administrativo y se transforme eficazmente en una herramienta estratégica para optimizar los recursos y mejorar la calidad del servicio en el sistema de salud ecuatoriano.

Bibliografía:
-AGREE Next Steps Consortium. (2017). The AGREE II instrument: Appraisal of guidelines for research and evaluation.
-Avalia-T. (s. f.). Guía para la elaboración y adaptación de informes rápidos de evaluación de tecnologías sanitarias.
-Guyatt, G., Oxman, A. D., Vist, G., Kunz, R., Falck-Ytter, Y., Alonso-Coello, P., & Schünemann, H. (2011). GRADE: An emerging consensus on rating quality of evidence and strength of recommendations. BMJ, 336(7650), 924–926.
-Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. (2016). Metodología de elaboración de guías de práctica clínica en el Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad.
En respuesta a PABLO MAURICIO CORAYSACA CALLE

Re: Pregunta 1

de JISSEL NATAHALY PUCHAICELA LEON -
¿Cómo podríamos aplicar los criterios de la ETES desde nuestra gestión diaria para aprovechar mejor los fármacos que ya tenemos disponibles, o para armar una solicitud con un sustento científico irrefutable cuando necesitemos pedir un medicamento nuevo al Ministerio de Salud Pública?
Dentro del marco hospitalario de Ecuador, los profesionales sanitarios experimentan diariamente una tensión entre las necesidades clínicas reales de sus pacientes y las limitaciones establecidas por el Cuadro Nacional de Medicamentos Básicos (CNMB) y el marco tarifario del Ministerio de Salud Pública (MSP). Esta restricción, en lugar de constituir un impedimento insuperable, puede transformarse en una oportunidad para implementar los principios de la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETES) desde la administración cotidiana, tanto para optimizar la utilización de los recursos disponibles como para elaborar solicitudes técnicamente robustas ante las autoridades sanitarias. 
Optimización de las Sustancias Farmacéuticas Disponibles
El primer nivel de acción radica en la utilización racional e inteligente de los fármacos que ya están incorporados en el CNMB. La implementación de los criterios ETES en este nivel conlleva, inicialmente, el protocolo de la práctica clínica local empleado, el sistema GRADE (Calificación de Recomendaciones Valoración, Desarrollo y Evaluación). Este sistema facilita la clasificación transparente y reproducible de la calidad de la evidencia y la fuerza de las recomendaciones. Mediante esta metodología, los equipos clínicos son capaces de discernir en qué indicaciones particulares un fármaco disponible proporciona el beneficio neto más elevado, evitando su aplicación en situaciones donde la evidencia es insuficiente o donde los riesgos superan los beneficios.
Además, la evaluación de subconjuntos de pacientes facilita una distribución más eficaz de los recursos farmacológicos disponibles. La detección de perfiles clínicos que exhiben una respuesta superior a ciertos tratamientos no solo optimiza los resultados sanitarios, sino que también produce datos locales de "evidencia de mundo real" susceptibles de documentación sistemática. Estos documentos representan una base empírica significativa para evaluaciones subsecuentes y para evidenciar, mediante datos propios, las restricciones terapéuticas internas inherentes al arsenal farmacológico existente.
Elaboración de Solicitudes mediante el Avance Científico
En el caso de que la disponibilidad de los medicamentos resultan insuficientes para satisfacer una necesidad clínica particular, el profesional sanitario tiene la facultad de presentar una solicitud fundamentada al MSP. En esta instancia, la implementación de los marcos de Evidencia a la Decisión (EtD), concebidos en el contexto del proyecto DECIDE y adoptados por la Organización Panamericana de la Salud, constituye un instrumento metodológico de considerable valor. Estos esquemas facilitan la organización de la solicitud no únicamente calculando la eficacia del fármaco, sino tomando en cuenta criterios adicionales como la seguridad, el equilibrio entre beneficios y perjuicios, los valores y preferencias de los pacientes, la equidad en el acceso y la viabilidad de su implementación, el equilibrio entre beneficios y perjuicios, los valores y preferencias de los pacientes, la equidad en el acceso y la viabilidad de su implementación.
En conclusión
La ETES no se circunscribe únicamente a agencias nacionales o instituciones académicas de especialización. Los principios e instrumentos mencionados pueden y deben ser integrados en la administración clínica y administrativa diaria de los hospitales ecuatorianos. La optimización de la utilización de medicamentos disponibles a través de protocolos fundamentados en evidencia, la documentación sistemática de los hallazgos clínicos y la formulación de solicitudes estructuradas en conformidad con los marcos EtD son medidas tangibles y factibles que habilitan al profesional sanitario a actuar con medidas de rigurosidad científica dentro de las limitaciones del sistema. Finalmente, la implementación de ETES en la administración cotidiana no solo optimiza la calidad de la atención sanitaria, sino que también robustece la habilidad del sistema sanitario ecuatoriano para tomar decisiones más equitativas, eficaces y sostenibles.
Bibliografía:
García-Martos, M., & Solà, I. (2021). Uso de los marcos de la evidencia a la decisión (EtD) en la formulación de recomendaciones de práctica clínica. Revista Española de Salud Pública, 95, e202101018.
Ministerio de Salud Pública del Ecuador. (2023). Manual de evaluación de tecnologías sanitarias para la Red Pública Integral de Salud. Quito, Ecuador: MSP.
Organización Panamericana de la Salud. (2022). Criterios de priorización para la incorporación de tecnologías sanitarias en sistemas de salud de las Américas. Washington, D.C.: OPS.
Pichon-Riviere, A., & Drummond, M. (2020). La evaluación de tecnologías sanitarias y la toma de decisiones en salud en América Latina. Salud Pública de México, 62(6), 854–862.