PREGUNTA 8

PREGUNTA 8

de JESSICA KATIUSKA VERDUGA CAGUA -
Número de respuestas: 4

En la práctica clínica, la no implementación de las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias ETES y de las Guías de Práctica Clínica GPC puede generar diversos desafíos éticos que impactan directamente en la calidad de la atención y en la seguridad del paciente. Estas herramientas se basan en la mejor evidencia científica disponible y tiene como objetivo orientar la toma de decisiones clínicas hacia intervenciones eficaces, seguras y costo-efectivas.

Uno de los principales problemas éticos se relaciona con el principio de beneficencia y no maleficencia. Cuando los profesionales de salud no utilizan guías o evaluaciones basadas en evidencias, existe el riesgo de aplicar intervenciones que no han demostrado efectividad o que incluso podría causar daño al paciente. Desde una perspectiva ética, el profesional tiene la responsabilidad de garantizar que las decisiones clínicas estén sustentadas en conocimiento científico actualizado y validado. (Ética y bioética en la atención especializada: dilemas y principios en la práctica clínicas.)

Otro desafío importante es la variabilidad injustificada en la práctica clínica. Las guías de práctica clínicas se desarrollan precisamente para orientar y estandarizar las decisiones médicas ante problemas de salud específicos. Estas recomendaciones se elaboran de forma sistemáticas para apoyar tanto al profesional como al paciente en la toma de decisiones adecuadas en situaciones cínicas concretas. Cuando no se aplican estas guías, pueden existir diferencias significativas en el manejo de pacientes con la misma condición, lo cual genera inequidades en la calidad de la atención.

Asimismo, la ausencia de ETES O GPC puede afectar el principio de justicia en el uso de los recursos sanitarios. Las evaluaciones de tecnologías sanitarias permiten analizar la efectividad, seguridad y costo- efectividad de medicamentos, procedimientos o dispositivos médicos. No utilizar estas herramientas puede llevar a la adopción de tecnologías costosas o innecesarias, lo que implica un uso ineficiente de recursos limitados dentro del sistema de salud y puede reducir el acceso de otros pacientes a intervenciones realmente beneficiosas. (AGRE Collaboration., 2010)

Finalmente, también se ve comprometida la responsabilidad profesional y la transparencia en la toma de decisiones clínicas. La medicina basada en evidencia promueve decisiones informadas, justificadas y centradas en el paciente. Cuando estas herramientas no se implementan, se debilita la fundamentación científica de la práctica clínica y aumenta el riesgo de decisiones basadas únicamente en experiencia individual o en prácticas tradicionales. (Ministerio de Salud , 2020)

Es decir que la no implementación de evaluaciones de tecnologías sanitarias y guías de práctica clínica no solo representa un problema técnico o organizacional, sino también un desafío ético relevante. Su aplicación contribuye a fortalecer principios fundamentales de la bioética, como la beneficencia, la no maleficencia, la justicia y la responsabilidad profesional, además de mejorar la seguridad del paciente y la calidad de la atención.

Bibliografía

AGRE Collaboration. (2010). Instrumento AGREE II: Evaluación de guías de prácticas clínica. AGRE Research Trust.

Ética y bioética en la atención especializada: dilemas y principios en la práctica clínicas. (s.f.).

Ministerio de Salud . (2020). Plan nacional para el uso racional de medicamentos y tecnologías sanitarias. Sistema de Salud.

 


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Re: PREGUNTA 8

de VERóNICA RAQUEL ALARCóN MATAMOROS -
Estimado compañero, coincido con su análisis respecto a los desafíos éticos que pueden surgir cuando no se implementan las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES) y las Guías de Práctica Clínica (GPC) en la práctica clínica. Tal como usted menciona, estas herramientas se fundamentan en la mejor evidencia científica disponible y permiten orientar la toma de decisiones clínicas de manera más segura, eficaz y costo-efectiva.

En este sentido, la ausencia de estas herramientas puede afectar directamente principios fundamentales de la bioética como la beneficencia y la no maleficencia, ya que la toma de decisiones sin sustento científico suficiente podría aumentar el riesgo de intervenciones innecesarias o potencialmente perjudiciales para los pacientes. Además, las GPC contribuyen a disminuir la variabilidad injustificada en la práctica clínica, promoviendo una atención más estandarizada y equitativa para los pacientes con condiciones similares.

Asimismo, considero muy relevante el aspecto que menciona sobre el principio de justicia en el uso de los recursos sanitarios. Las ETES permiten evaluar no solo la efectividad y seguridad de las tecnologías sanitarias, sino también su impacto económico dentro del sistema de salud. Esto es especialmente importante en contextos donde los recursos son limitados, ya que favorece la priorización de intervenciones que realmente generen beneficios para la población.

Referencias:
Organización Panamericana de la Salud
Organización Panamericana de la Salud. (2021). Evaluación de tecnologías sanitarias: fundamentos para la toma de decisiones en salud. Washington, DC: OPS.

Consorcio AGREE
Brouwers, M. C., Kho, M. E., Browman, G. P., et al. (2010). AGREE II: Advancing guideline development, reporting and evaluation in health care. Canadian Medical Association Journal, 182(18), E839–E842.
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Re: PREGUNTA 8

de EMMA KATERINE ZURA MINA -
Estimada compañera, coincido con su análisis respecto a que la ausencia en la implementación de las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES) y de las Guías de Práctica Clínica (GPC) puede generar importantes implicaciones éticas dentro de la práctica clínica. Tal como usted expone, estas herramientas constituyen instrumentos fundamentales para orientar la toma de decisiones basadas en evidencia científica, lo cual contribuye a garantizar intervenciones seguras, eficaces y acordes con las necesidades del paciente.

Desde una perspectiva crítica, considero que la falta de aplicación de estas herramientas puede comprometer principios bioéticos esenciales como la beneficencia y la no maleficencia, ya que las decisiones clínicas podrían basarse únicamente en la experiencia individual o en prácticas no sustentadas científicamente. Esto incrementa el riesgo de intervenciones poco efectivas o potencialmente dañinas para los pacientes. Asimismo, comparto su reflexión sobre la variabilidad en la práctica clínica, ya que la ausencia de lineamientos estandarizados puede generar desigualdades en el manejo de pacientes con condiciones similares.

De igual manera, la implementación de ETES y GPC contribuye a fortalecer el principio de justicia en la asignación de recursos sanitarios, puesto que estas herramientas permiten evaluar la efectividad y costo-efectividad de las tecnologías utilizadas en los sistemas de salud. En este sentido, su adecuada aplicación favorece decisiones más transparentes, responsables y orientadas a mejorar la calidad de la atención y la seguridad del paciente (AGREE Collaboration, 2010; Ministerio de Salud, 2020).

Referencias

AGREE Collaboration. (2010). Instrumento AGREE II: Evaluación de guías de práctica clínica. AGREE Research Trust.

Ministerio de Salud. (2020). Plan nacional para el uso racional de medicamentos y tecnologías sanitarias. Sistema de Salud.
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Re: PREGUNTA 8

de MAIRA JESSENIA MENDOZA GARCíA -
Su aporte resulta muy pertinente al destacar los desafíos éticos que pueden surgir cuando las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES) y las Guías de Práctica Clínica (GPC) no se aplican de manera sistemática en la práctica clínica. Coincido con su planteamiento respecto a que la ausencia de estas herramientas puede afectar principios fundamentales de la bioética, especialmente la beneficencia y la no maleficencia, ya que las decisiones clínicas deberían sustentarse siempre en la mejor evidencia científica disponible.
En este sentido, considero importante resaltar que las GPC permiten reducir la variabilidad injustificada en la práctica médica y orientar a los profesionales de la salud hacia intervenciones más seguras y eficaces. De acuerdo con World Health Organization, las guías basadas en evidencia contribuyen a mejorar la calidad de la atención sanitaria y facilitan la toma de decisiones clínicas informadas, lo cual repercute directamente en la seguridad del paciente y en la eficiencia del sistema de salud.
Asimismo, coincido con su reflexión sobre el principio de justicia en el uso de los recursos sanitarios. En sistemas de salud con recursos limitados, como ocurre en muchos países de América Latina, la implementación de evaluaciones de tecnologías sanitarias resulta fundamental para priorizar intervenciones que realmente generen beneficios clínicos y sociales. En este contexto, las ETES permiten analizar no solo la eficacia y seguridad de las tecnologías, sino también su impacto económico dentro del sistema sanitario (Drummond et al., 2015).
En conclusión, su análisis evidencia que la utilización de ETES y GPC no solo fortalece la práctica clínica basada en evidencia, sino que también contribuye a garantizar decisiones más éticas, transparentes y equitativas dentro de los sistemas de salud.

Referencias
Drummond, M., Sculpher, M., Claxton, K., Stoddart, G., & Torrance, G. (2015). Methods for the economic evaluation of health care programmes (4th ed.). Oxford University Press.
World Health Organization. (2014). WHO handbook for guideline development (2nd ed.). World Health Organization.
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Re: PREGUNTA 8

de GABRIELA DE LOS ÁNGELES MOROCHO PARRA -
Hola me gustaría añadir que es importante promover estrategias de difusión y acompañamiento dentro de los servicios de salud que faciliten la adopción de estas guías en la práctica diaria. Entre estas acciones se incluyen la realización de seminarios con expertos, el uso de materiales educativos resumidos, la retroalimentación sobre la práctica clínica y el trabajo conjunto con instituciones académicas y sociedades científicas. Estas iniciativas contribuyen a mejorar la aceptación y el uso de las recomendaciones, ya que las guías clínicas se desarrollan para “ayudar a profesionales y pacientes a tomar decisiones sobre la atención sanitaria más apropiada”, favoreciendo así una atención basada en evidencia y de mayor calidad.


Martín, J. I., Salcedo, F., & Mengual, J. M. (2008). Elaboración y uso de guías de práctica clínica, mejora de la salud. Revista de Calidad Asistencial.