En la práctica clínica, la no implementación de las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias ETES y de las Guías de Práctica Clínica GPC puede generar diversos desafíos éticos que impactan directamente en la calidad de la atención y en la seguridad del paciente. Estas herramientas se basan en la mejor evidencia científica disponible y tiene como objetivo orientar la toma de decisiones clínicas hacia intervenciones eficaces, seguras y costo-efectivas.
Uno de los principales problemas éticos se relaciona con el principio de beneficencia y no maleficencia. Cuando los profesionales de salud no utilizan guías o evaluaciones basadas en evidencias, existe el riesgo de aplicar intervenciones que no han demostrado efectividad o que incluso podría causar daño al paciente. Desde una perspectiva ética, el profesional tiene la responsabilidad de garantizar que las decisiones clínicas estén sustentadas en conocimiento científico actualizado y validado. (Ética y bioética en la atención especializada: dilemas y principios en la práctica clínicas.)
Otro desafío importante es la variabilidad injustificada en la práctica clínica. Las guías de práctica clínicas se desarrollan precisamente para orientar y estandarizar las decisiones médicas ante problemas de salud específicos. Estas recomendaciones se elaboran de forma sistemáticas para apoyar tanto al profesional como al paciente en la toma de decisiones adecuadas en situaciones cínicas concretas. Cuando no se aplican estas guías, pueden existir diferencias significativas en el manejo de pacientes con la misma condición, lo cual genera inequidades en la calidad de la atención.
Asimismo, la ausencia de ETES O GPC puede afectar el principio de justicia en el uso de los recursos sanitarios. Las evaluaciones de tecnologías sanitarias permiten analizar la efectividad, seguridad y costo- efectividad de medicamentos, procedimientos o dispositivos médicos. No utilizar estas herramientas puede llevar a la adopción de tecnologías costosas o innecesarias, lo que implica un uso ineficiente de recursos limitados dentro del sistema de salud y puede reducir el acceso de otros pacientes a intervenciones realmente beneficiosas. (AGRE Collaboration., 2010)
Finalmente, también se ve comprometida la responsabilidad profesional y la transparencia en la toma de decisiones clínicas. La medicina basada en evidencia promueve decisiones informadas, justificadas y centradas en el paciente. Cuando estas herramientas no se implementan, se debilita la fundamentación científica de la práctica clínica y aumenta el riesgo de decisiones basadas únicamente en experiencia individual o en prácticas tradicionales. (Ministerio de Salud , 2020)
Es decir que la no implementación de evaluaciones de tecnologías sanitarias y guías de práctica clínica no solo representa un problema técnico o organizacional, sino también un desafío ético relevante. Su aplicación contribuye a fortalecer principios fundamentales de la bioética, como la beneficencia, la no maleficencia, la justicia y la responsabilidad profesional, además de mejorar la seguridad del paciente y la calidad de la atención.
Bibliografía
AGRE Collaboration. (2010). Instrumento AGREE II: Evaluación de guías de prácticas clínica. AGRE Research Trust.
Ética y bioética en la atención especializada: dilemas y principios en la práctica clínicas. (s.f.).
Ministerio de Salud . (2020). Plan nacional para el uso racional de medicamentos y tecnologías sanitarias. Sistema de Salud.