Para mejorar la comprensión y el uso de las Guías de Práctica Clínica (GPC) y las Evaluaciones de Tecnologías Sanitarias (ETES) entre los profesionales de la salud, considero que no basta con solo difundir los documentos, sino que es clave trabajar en estrategias formativas más prácticas y aplicadas al contexto real.
Una estrategia útil es la capacitación basada en casos clínicos reales, donde los profesionales puedan ver cómo aplicar una guía o una evaluación en la toma de decisiones diarias. Esto facilita que el conocimiento deje de ser teórico y se convierta en una herramienta útil en la práctica. También sería importante incluir formación en habilidades de lectura crítica y medicina basada en evidencia, para que los profesionales entiendan no solo qué dicen las GPC o ETES, sino cómo se construyen y qué tan confiables son.
Otra estrategia relevante es integrar estos contenidos en la educación continua y en los programas de formación institucional, acompañados de espacios de discusión como talleres o foros clínicos. Además, el uso de herramientas digitales o resúmenes ejecutivos puede hacer más accesible la información, considerando las limitaciones de tiempo en el entorno clínico.
Como menciona Gordon Guyatt, uno de los principales retos de la medicina basada en evidencia es lograr que la evidencia se traduzca efectivamente en la práctica clínica, lo cual requiere no solo acceso a la información, sino también formación adecuada y desarrollo de competencias en su uso.
Pregunta para el
foro:
¿De qué manera crees que en tu entorno laboral se podría facilitar la
aplicación real de las GPC y ETES en la toma de decisiones clínicas?
Referencia Bibliográfica:
Guyatt, G., Rennie, D., Meade, M. O., & Cook, D. J. (2015). Users' guides to the medical literature: A manual for evidence-based clinical practice (3rd ed.). McGraw-Hill Education