Las decisiones sobre el Fondo de Maniobra (FM) y las Necesidades Operativas de Fondos (NOF) impactan directamente en la liquidez porque determinan la capacidad de la empresa para sostener su operación diaria sin incurrir en tensiones de efectivo. Un FM adecuado garantiza que los recursos permanentes cubran parte del activo corriente, mientras que unas NOF controladas reducen la presión sobre la tesorería al optimizar inventarios, cobros y pagos.
Ejemplo:
Si una empresa decide ampliar sus plazos de crédito a clientes para aumentar ventas, sus NOF aumentan porque crecen las cuentas por cobrar; esto reduce su liquidez inmediata. Para compensar, podría financiarse a corto plazo o aumentar su FM mediante una mayor aportación de capital o deuda a largo plazo. Si no ajusta ninguno de estos factores, la empresa podría enfrentar dificultades para cubrir pagos a proveedores o nómina.
En síntesis, las decisiones sobre FM y NOF deben gestionarse de forma conjunta, ya que un desequilibrio entre ambos puede comprometer la liquidez operativa.