Las preguntas de investigación deben asumir ciertas características
para que sea posible responderlas al final del estudio. No conviene que
sean demasiado amplias, ambiciosas, generales o vagas, para evitar que sea difícil responderlas. Tampoco deben formularse para atender
una obviedad que no requiere ser investigada, o cuya respuesta sea simplemente un sí o un no. Por el contrario, se sugiere que las preguntas
sean precisas, focalizadas y con la claridad suficiente para no detonar
ambigüedades o múltiples interpretaciones Werner y Rogers (2013)