La seguridad del paciente es el conjunto de acciones, procesos y estructuras organizativas destinadas a reducir al mínimo aceptable el riesgo de daño innecesario asociado a la atención sanitaria. Implica la prevención de eventos adversos, la identificación y gestión de riesgos clínicos, la promoción de una cultura de seguridad y el aprendizaje sistemático a partir de los errores para mejorar continuamente la calidad de los servicios de salud. La seguridad del paciente es un componente esencial de la calidad asistencial y un principio fundamental en los sistemas sanitarios modernos (Organización Mundial de la Salud, 2019).