Es un conjunto de acciones diseñadas
para asegurar la coordinación y continuidad del cuidado de salud cuando el
paciente experimenta un cambio de entorno o de nivel asistencial (por ejemplo,
del hospital al domicilio). Este enfoque de innovación organizacional prioriza
la transferencia de información crítica y el empoderamiento del paciente y su
familia, garantizando que comprendan el plan de autocuidado, la medicación y
los signos de alarma. Su objetivo principal es reducir el riesgo de eventos
adversos, reingresos hospitalarios evitables y la fragmentación de la atención,
manteniendo la seguridad y la dignidad del usuario durante los puntos de
vulnerabilidad del sistema.
Referencia:
Registered Nurses' Association of
Ontario (RNAO). (2015). Cuidados centrados en la persona y familia: Guía de
buenas prácticas clínicas. Toronto, Canadá: RNAO.