Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de TANNYA ROSALIA ESQUIVEL VALENCIA -
Número de respuestas: 4

El paciente crítico pediátrico atraviesa una serie de fases metabólicas que reflejan la respuesta del organismo al estrés fisiológico severo. Tradicionalmente, estas fases se dividen en fase aguda, fase hipercatabólica , y fase de recuperación . La fase aguda, que ocurre en las primeras 24–48 horas posteriores a la agresión, se caracteriza por una marcada disminución del gasto energético, reducción de la perfusión y una priorización absoluta de los mecanismos de supervivencia. En esta etapa, la respuesta inflamatoria temprana y la acción de catecolaminas y cortisol generan hiperglucemia y resistencia a la insulina (Mehta et al., 2017). Posteriormente, en la fase hipercatabólica, predomina un intenso aumento del gasto energético y un fuerte catabolismo proteico. Las citocinas proinflamatorias como IL-1, IL-6 y TNF-α amplifican el catabolismo y favorecen la degradación de masa magra para sostener la gluconeogénesis, fenómeno especialmente peligroso en pediatría debido a sus menores reservas corporales y mayor requerimiento por crecimiento (Coss-Bu, 2020).

Hacia la fase de recuperación, la inflamación disminuye, se restablece la sensibilidad a la insulina y se inicia la resíntesis de tejidos, facilitada por la acción progresiva de hormonas anabólicas como GH e IGF-1. En conjunto, el entendimiento de estas fases permite individualizar la terapia nutricional, minimizar complicaciones y mejorar la evolución clínica del paciente crítico pediátrico.

Bibliografía

 

Coss-Bu, J. A. (2020). Metabolic response to stress in critically ill children. Nutrition in Clinical Practice, 35(3), 449–460.

 

Mehta, N. M., Bechard, L. J., Cahill, N., et al. (2017). Nutritional practices and their relationship to clinical outcomes in critically ill children. Pediatric Critical Care Medicine, 18(1), 76–85.


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Re: Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de NORKA GABRIELA MONGE BENíTEZ -
Excelente análisis compañera Tannya, especialmente cuando resaltas que la transición entre la fase ebb y la flow no siempre es lineal. Me parece importante complementar lo que mencionas con el hecho de que, según Orellana & Coss-Bu (2021), muchos niños críticos no presentan el “hipermetabolismo clásico” descrito en adultos; de hecho, algunos cursan incluso con gasto energético normal o bajo. Esto implica que el soporte nutricional debe individualizarse estrictamente y evitar la sobrealimentación temprana, que puede generar complicaciones como hipercapnia o intolerancia gastrointestinal. Asimismo, concuerdo contigo en la importancia del aporte proteico: Joosten et al. (2016) destacan que la proteólisis acelerada es uno de los fenómenos más determinantes de la pérdida funcional en UCIP. Por tanto, tu discusión subraya adecuadamente la relevancia clínica de reconocer estas fases para optimizar el manejo nutricional.
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Re: Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de SANDRA MATILDE ANDRADE MUñOZ -
En el niño crítico siempre que sea posible, se recomienda iniciar alimentación enteral temprana (dentro de las primeras 24-48 hrs), considerando estabilidad hemodinámica y la indemnidad intestinal, de lo contrario debe considerarse la nutrición parenteral. En ambos casos se debe hacer un control y administración progresiva (Briassoulis, Ilia, & Briassouli, 2024). De hecho la alimentación temprana enteral puede contrarrestar el balance negativo durante la fase aguda y restaurar la función de órganos durante la estabilización. Sin embargo el soporte que incluye altas dosis de proteínas no ha demostrado beneficios por la resistencia anabólica, conduciendo a malos resultados. Debido a los cambios metabólicos, inmunológicos y neuroendocrinos asociados a estrés físico (como enfermedades graves o traumatismos), se inducen a una variabilidad en la necesidad de aporte de proteínas y energía, por lo que es necesario un manejo individualizado (Brown & Hall, 2021).
Referencias:
Briassoulis, G., Ilia, S., & Briassouli, E. (2024). Personalized Nutrition in the Pediatric ICU: Steering the Shift from Acute Stress to Metabolic Recovery and Rehabilitation. Nutrients, 1-26. doi: https://doi.org/10.3390/nu16203523
Brown, B., & Hall, K. (2021). Tratamiento nutricional médico en cuidados intensivos. En J. Raymond, & K. Morrow, Dietoterapia (págs. 807-8015). Madrid: Elsevier.
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Re: Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de ANDRéS FABIAN VALENCIA VELASCO -
Coincido con tu planteamiento sobre la transición rápida entre fases y el impacto del estrés metabólico sobre el músculo esquelético, punto central en esta población porque el niño depende de la masa magra para sostener crecimiento y función inmunológica.

Un aspecto que complementa tu análisis es la diferencia entre el aumento del gasto energético percibido y el real. En la fase hipercatabólica, el incremento del gasto energético en pediatría es moderado y no alcanza los niveles descritos en adultos. Esto obliga a evitar estrategias de sobrealimentación calórica, pues el catabolismo proteico no se revierte con más energía, sino con proteína suficiente y soporte enteral temprano, como indican las guías actuales.

Otro punto relevante es la resistencia combinada a insulina y hormona de crecimiento durante la fase hipercatabólica. La disminución del IGF-1 limita la síntesis proteica y prolonga el balance nitrogenado negativo. La pérdida de masa magra no es solo un marcador metabólico; se asocia con ventilación prolongada, infecciones y limitaciones funcionales posteriores. Esto da sustento a la práctica de comenzar proteína desde el primer día y avanzar la nutrición enteral dentro de las primeras 24–48 h, incluso si el aporte calórico inicial es bajo.

Coincido también con tu planteamiento sobre la fase de recuperación. La reactivación de la vía mTOR y la recuperación de la sensibilidad a insulina permiten reposición real de tejidos, pero solo si el aporte proteico y calórico es adecuado. El objetivo en esta fase no es solo mantener, sino promover crecimiento compensatorio para evitar secuelas nutricionales.

Tu aporte enfatiza bien el orden fisiológico de las fases. Integrar estas adaptaciones con un plan nutricional fase-dependiente es necesario para mejorar la evolución del paciente crítico pediátrico.
En respuesta a ANDRéS FABIAN VALENCIA VELASCO

Re: Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de EDGAR SEBASTIáN GUZMáN GONZALEZ -
En referencia a sus aportes me permito añadir sobre el metabolismo en las diferentes fases que:

Fase Ebb: Hay una disminución de la velocidad metabólica y del consumo de oxígeno, se produce un aumento inicial en la actividad del sistema simpático y la liberación de catecolaminas, glucagón y glucocorticoides.

Fase Flow: Hay un marcado aumento del gasto metabólico y del consumo de oxígeno y predomina el catabolismo, con un significativo aumento en la excreta de nitrógeno (balance nitrogenado negativo) debido a la degradación proteica muscular (sarcolisis) para la gluconeogénesis y la hiperglucemia es la principal alteración metabólica debido a la gluconeogénesis aumentada, glucogenólisis y resistencia a la insulina, mediadas por cortisol y catecolaminas.

Fase de recuperación: el organismo revierte el estado catabólico y se enfoca en la reparación y reconstitución tisular. Se caracteriza por la normalización de las alteraciones neuroendocrinas, inmunes y metabólicas, ocurre la cicatrización de heridas, recuperación de la función muscular y aumento de la masa magra.

Bibliografía
Puntis, J. W. (2017). Nutritional management of the critically ill child: The next generation. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 20(3), 227-233. doi:10.1097/MCO.0000000000000371
Suchner, U., & Hagemann, D. (2012). Metabolic response to injury in the pediatric patient. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 15(2), 173-178. doi:10.1097/MCO.0b013e3283501a4e