¿Cuál es la actuación del psicólogo en el servicio de oncología?
La atención psicológica en oncología es un componente indispensable dentro del abordaje integral del cáncer. Más allá de ser una enfermedad biomédica, el cáncer es una experiencia vital profundamente movilizadora que genera emociones intensas, modifica dinámicas familiares y pone en incertidumbre el proyecto de vida (Cabrera et al., 2017). Frente a este escenario, la actuación del psicólogo se enfoca en comprender, sostener, empatizar y acompañar los diversos procesos adaptativos que surgen desde el momento del diagnóstico hasta las diferentes fases del tratamiento y en casos terminales, el final de la vida.
En primer lugar, la comunicación del diagnóstico suele
generar una gran conmoción emocional y ansiedad en los pacientes (Campagne,2019).
Así, el psicólogo interviene para propiciar una recepción menos traumática de
la información mediante la psicoeducación, promoviendo la expresión emocional y
el desarrollo de estrategias de afrontamiento que hagan posible tener, aunque
sea una leve sensación de control; de esta forma se disminuirá la incertidumbre
percibida.
Durante el desarrollo de la enfermedad, el psicólogo aborda las reacciones emocionales que surgen ante una experiencia tan disruptiva como el cáncer. Su intervención incluye acompañar el duelo anticipado, una respuesta natural frente a la pérdida progresiva de salud y de las expectativas previas de vida, así como ayudar a clarificar, contener y aliviar el malestar psicológico (Robert et al., 2013). De este modo, el profesional sostiene a la persona frente a emociones intensas como el shock, la ansiedad, el miedo o la sensación de impotencia, favoreciendo un proceso de afrontamiento más adaptativo para el paciente y su entorno.
Por otra parte, la actuación del psicólogo no solamente se limita al abordaje individual del paciente, sino que incluye un trabajo profundo con la familia, ya que la enfermedad modifica roles, expectativas y funcionamientos, e incluso se trabaja con el equipo médico. Por esa razón, Cabrera et al. (2017), mencionan que un elemento fundamental es el trabajo multidisciplinario porque se busca humanizar los tratamientos, fomentar un acompañamiento empático y mejorar la comunicación entre profesionales, pacientes y cuidadores. Este proceso contribuye a una atención más integral, respetuosa y centrada en la persona.
El psicólogo también influye en la adherencia al
tratamiento, dado que las intervenciones médicas suelen ser invasivas y generan
síntomas adversos. Este profesional participa en la promoción de estilos de
vida saludables y en la modificación de factores de riesgo como alcohol,
tabaco, alimentación deficiente e inactividad física, todos ellos asociados a
la mortalidad por cáncer.
Finalmente, la actuación del psicólogo se extiende también a los cuidados paliativos y al apoyo en el final de la vida, constituyendo una atención integral, continua y profundamente humana. Abarca desde la adaptación emocional al diagnóstico hasta la rehabilitación, la humanización del tratamiento y la atención en fases avanzadas. Su contribución resulta indispensable para promover bienestar, aliviar el sufrimiento y sostener tanto al paciente como a su red de apoyo.
Nota: Recordemos que tenemos el privilegio profundo de acompañar a otros seres humanos en momentos de gran vulnerabilidad. Ellos confían en nosotros, se abren y nos permiten entrar en partes muy sensibles de su historia. Seamos esa mano acogedora, ese sostén y ese hombro seguro en el que otros puedan apoyarse mientras transitan su proceso.
Bibliografía
Campagne, D. (2019). Cáncer: comunicar el diagnóstico y el pronóstico. Medicina de Familia SEMERGEN, 45(4), 273–283. https://doi.org/10.1016/j.semerg.2018.11.007
Cabrera, Y., López, E., Cabrera, E., & Aldama, A. (2017). La Psicología y la oncología: en una unidad imprescindible. Revista Finlay, 7(2), 115–127. http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2221-24342017000200007
Robert, v., Álvarez, C., & Valdivieso, F. (2013). Psicooncología: Un modelo de intervención y apoyo psicosocial. Revista Médica Clínica Las Condes, 24(4), 677–684. https://doi.org/10.1016/s0716-8640(13)70207-4