Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

Re: Adaptaciones metabólicas en pacientes críticos.

de CAROLINA MICHELLE PEñALOZA ORELLANA -
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Las fases de estrés metabólico en un paciente crítico pediátrico suelen describirse en dos grandes etapas: la fase catabólica o hipercatabólica y la fase anabólica o de recuperación, aunque algunos autores integran dentro de la fase catabólica un periodo inicial hipometabólico (fase ebb) y un periodo hipermetabólico posterior (fase flow). Estas fases representan adaptaciones metabólicas complejas que buscan asegurar el suministro energético a órganos vitales, aun a expensas de la pérdida de masa magra y la interrupción temporal del crecimiento infantil.

En la fase catabólica, caracterizada por profundo hipercatabolismo, el organismo incrementa la movilización de sustratos endógenos principalmente proteínas musculares y triglicéridos para sostener la gluconeogénesis, la respuesta inflamatoria y el trabajo cardiopulmonar. Se presenta hiperglucemia de estrés, resistencia periférica a la insulina, aumento de la lipólisis y producción acelerada de cuerpos cetónicos. Este estado es regulado por un marcado incremento de hormonas contrarreguladoras como catecolaminas, cortisol, glucagón y hormona del crecimiento, junto con mediadores inflamatorios como TNF-α, IL-1 e IL-6, los cuales amplifican la proteólisis y reducen la síntesis proteica. En pediatría, estas respuestas tienen consecuencias más significativas debido a la alta demanda energética basal y al continuo requerimiento para el crecimiento, lo que conduce a rápida pérdida de masa muscular y riesgo de desnutrición aguda.

En la fase anabólica o de recuperación, una vez controlada la agresión fisiológica y estabilizados los sistemas vitales, disminuye la inflamación sistémica, se restablece la sensibilidad a la insulina y se normalizan los niveles de hormonas anabólicas. El balance nitrogenado se torna positivo y se promueve la síntesis proteica, la reparación tisular y la recuperación del crecimiento (“catch-up growth”). Durante esta fase, el adecuado aporte energético y proteico es fundamental para restaurar las reservas corporales y favorecer la rehabilitación funcional del niño.

Estas variaciones hormonales y metabólicas determinan que el abordaje nutricional sea dinámico y dependiente de la fase de estrés. En la etapa catabólica se recomienda evitar la sobrealimentación que puede exacerbar la hiperglucemia, la lipogénesis hepática y las complicaciones respiratorias, priorizando un aporte proteico suficiente y un control estricto de la glucemia para limitar el catabolismo. En la fase anabólica, en cambio, se incrementan progresivamente los aportes calóricos y proteicos para satisfacer las demandas de recuperación, optimizando la síntesis proteica y la rehabilitación. Además, el monitoreo continuo de micronutrientes, electrolitos y tolerancia digestiva es esencial para evitar desequilibrios metabólicos y garantizar una recuperación segura y eficiente.

Referencias

Mehta, N. M., & Corkins, M. R. (Eds.). (2021). The ASPEN Pediatric Nutrition Support Core Curriculum (2nd ed.). American Society for Parenteral and Enteral Nutrition.

Kleinman, R. E., & Greer, F. R. (Eds.). (2020). Pediatric Nutrition (8th ed.). American Academy of Pediatrics.

Wilmore, D. W., & Dudrick, S. J. (2019). Metabolic response to injury: From Hans Selye to the present. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 43(5), 563–579.