Un error frecuente en la evaluación nutricional pediátrica es interpretar la albúmina sérica como un marcador directo del estado nutricional, especialmente en niños hospitalizados o con procesos infecciosos agudos. Aunque históricamente se ha utilizado, la evidencia actual demuestra que la albúmina es un reactante negativo de fase aguda, por lo que sus niveles disminuyen principalmente en respuesta a la inflamación, no necesariamente a la desnutrición.
Impacto clínico del error:
Este error puede llevar a sobrediagnosticar desnutrición en pacientes con infecciones, sepsis o estrés metabólico, o bien a subestimar el riesgo nutricional en pacientes con albúmina normal pero con pérdida significativa de peso o masa muscular. Como consecuencia, se pueden indicar intervenciones nutricionales inapropiadas (hiperalimentación o retraso en el soporte nutricional), lo que puede aumentar el riesgo de complicaciones metabólicas, hiperglucemia, hígado graso o prolongar la estancia hospitalaria.
Propuesta de solución:
La evaluación debe basarse en un enfoque integral (ABCD), priorizando la antropometría (peso, talla, IMC/edad, peso/talla, puntajes Z), la historia dietética y la evaluación clínica, complementadas con herramientas validadas como STRONGkids, SGA o criterios GLIM en contextos hospitalarios. Los marcadores bioquímicos como albúmina y prealbúmina deben interpretarse como indicadores de inflamación y gravedad, no como marcadores aislados de desnutrición. Esta aproximación mejora la precisión diagnóstica y optimiza las decisiones terapéuticas.
Referencia Bibliográfica
Jensen GL, Cederholm T, Correia MITD, Gonzalez MC, Fukushima R, Higashiguchi T, et al. GLIM criteria for the diagnosis of malnutrition: a consensus report from the global clinical nutrition community. Clin Nutr. 2019;38(1):1–9. doi:10.1016/j.clnu.2018.08.002.