El niño críticamente enfermo atraviesa tres fases metabólicas como respuesta al estrés. Cada una modifica el uso de energía y nutrientes, por lo que el soporte nutricional debe adaptarse.
1. Fase Ebb (0–48 h)
Metabolismo: Menor gasto energético, hipoperfusión,
hiperglucemia por resistencia a la insulina.
Hormonas: Elevación de catecolaminas, cortisol y glucagón.
Nutrición: Prioridad es la estabilidad hemodinámica. Evitar
sobrealimentar. Nutrición enteral mínima si el intestino es viable; parenteral
solo si no hay alternativa.
2. Fase Flow Catabólica
Metabolismo: mayor gasto energético, proteólisis y pérdida
de masa muscular; balance nitrogenado negativo.
Hormonas/Inflamación: Persisten cortisol y catecolaminas; Se elevan citocinas.
Nutrición: Objetivo: limitar el catabolismo. Preferir vía enteral.
Proteína alta (1.5–2.5 g/kg/día) y energía guiada por requerimientos reales,
evitando exceso calórico.
3. Fase Anabólica o de Recuperación
Metabolismo: recuperación de masa magra y síntesis
proteica.
Hormonas: normalización de insulina y descenso de cortisol.
Nutrición: apoyo calórico y proteico suficiente (1.5–2 g/kg/día) y
transición progresiva a vía oral.
Conclusión
La nutrición debe adaptarse a la fase metabólica, buscando no sobrealimentar en etapas tempranas y favorecer la recuperación muscular y el crecimiento en la fase anabólica.
Referencias
Mehta, N. M., Compher, C., & ASPEN Board of Directors. (2017). Guidelines for the provision and assessment of nutrition support therapy in the pediatric critically ill patient: Society of Critical Care Medicine and American Society for Parenteral and Enteral Nutrition. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 41(5), 706–742. https://doi.org/10.1177/0148607117711387
Singer, P., Blaser, A. R., Berger, M. M., Alhazzani, W., Calder, P. C., Casaer, M. P., … Van Zanten, A. R. H. (2019). ESPEN guideline on clinical nutrition in the intensive care unit. Clinical Nutrition, 38(1), 48–79. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2018.08.037