La evaluación nutricional pediátrica requiere integrar de manera adecuada los componentes antropométricos, bioquímicos, clínicos y dietéticos (ABCD). Cuando alguno de estos elementos se interpreta de forma incorrecta, se generan diagnósticos imprecisos y decisiones clínicas que pueden comprometer la evolución del niño enfermo.
Error frecuente # 1: Interpretar el peso y la talla de forma aislada
Muchos profesionales registran peso y talla sin calcular z-scores, sin comparar con mediciones previas ni evaluar la tendencia de crecimiento.
Impacto clínico
-
La desnutrición asociada a enfermedad (DAU) puede pasar desapercibida.
-
Se retrasa la intervención nutricional.
-
Se incrementan complicaciones, estancia hospitalaria y riesgo de deterioro.
Evidencia: ESPGHAN (2022) indica que una caída >1 z-score es señal de alarma aunque el valor actual no esté < -2 DE.
Error frecuente #2 : Utilizar albúmina, prealbúmina o proteínas séricas como indicadores nutricionales
Estos marcadores dependen del estado inflamatorio, la hidratación y la enfermedad aguda.
Impacto clínico
-
Falsos diagnósticos de “desnutrición por albúmina baja”.
-
Tratamientos innecesarios como nutrición parenteral.
-
Ignorar signos reales de déficit nutricional.
Evidencia: Mehta & Duggan (2009) demuestran que estos marcadores reflejan inflamación, no estado nutricional.
Error frecuente #3: No evaluar adecuadamente la ingesta o los cambios de apetito
Preguntar “¿come bien?” sin usar un método validado genera información poco confiable.
Impacto clínico
-
Se subestima la ingesta insuficiente.
-
Aumenta riesgo de síndrome de realimentación en niños con ingesta reducida.
-
Se retrasa la intervención nutricional.
Evidencia: STAMP identifica la disminución del apetito como predictor clave de riesgo nutricional.
Error frecuente #4: No aplicar cribado nutricional al ingreso
Muchos hospitales no implementan herramientas como STRONGkids o STAMP.
Impacto clínico
-
Niños en riesgo pasan inadvertidos.
-
Intervención tardía y mayores complicaciones.
-
Peor pronóstico clínico.
Evidencia: STRONGkids ha demostrado capacidad para predecir riesgo de desnutrición y mayor estancia hospitalaria.
Bibliografía:
Huysentruyt K., et al. (2013). The STRONGkids nutritional screening tool in hospitalized children: A validation study. Nutrition, 29, 1356–1361.
-
McCarthy H., et al. (2012). The development and evaluation of the Screening Tool for the Assessment of Malnutrition in Paediatrics (STAMP). J Hum Nutr Diet, 25, 311–318.
-
Hulst J., et al. (2022). A Practical Approach to Identifying Pediatric Disease-Associated Undernutrition: ESPGHAN Position Statement. JPGN, 74(5), 693–705.
-
Mehta N. & Duggan C. (2009). Nutritional Deficiencies during Critical Illness. Pediatr Clin North Am, 56, 1143–1160.