Hay que reconocer que es responsabilidad del cuidador proporcionar una nutrición adecuada a los niños, mientras que el personal de salud son un apoyo para brindar una guía de objetivos y límites de una nutrición adecuada.
La desnutrición comúnmente se representa con un retraso en el desarrollo de los niños más pequeños y la negligencia nutricional contribuye a esta desnutrición.
El primer error en la evaluación nutricional clínica es no abordar todos los componentes de esta: historia clínica centrada en la nutrición, evaluación de la ingesta, examen físico, antropometría, laboratorio. Los componentes permiten detectar situaciones de riesgo nutricional, sus posibles causas y valorar inseguridad alimentaria; por ejemplo, sino se valora aspectos socioambientales se corre el riesgo de no reconocer una negligencia nutricional por parte de los cuidadores.
Por otro lado, si no hay una evaluación correcta de la ingesta hay riesgo de no detectar deficiencia por micronutrientes y no se logra abordar el problema a través de educación nutricional adecuada o una vez mas podríamos omitir un caso de negligencia nutricional por parte de los cuidadores.
Otras características que son un error al no detectar en los pacientes pediátricos y que pueden afectar a su diagnóstico y al manejo clínico:
· Mala práctica antropométrica que puede subestimar o sobreestimar resultados relacionados a la composición corporal, así como a su nivel de desarrollo.
· Mala interpretación de las curvas de crecimiento o usar curvas no recomendadas por el ministerio de salud pública del Ecuador o por la OMS.
· Omitir pruebas de laboratorio en la enfermedad o mala interpretación de los cambios físicos o incluso no considerarlos.
Cabe mencionar que los niños lactantes son los más vulnerables por lo que son los que más atención necesitan. Detectar cambios en la progresión es lo permite que reciban una intervención nutricional adecuada y oportuna.
Bibliografía:
Sosa, P., Desantadina, M. V., Zonis, L., & Fernández, A. (2024). Evaluación nutricional: Una oportunidad para intervenir cuando la progresión pondoestatural no es la adecuada. Actualización en Nutrición, 25(4), 103–110.