¿Cuál es la actuación del psicólogo en el servicio de oncología?
El psicólogo en los servicios de oncología desempeña un rol esencial para abordar las necesidades emocionales, cognitivas y sociales que surgen a lo largo del proceso de enfermedad. La psicooncología, como subespecialidad consolidada desde los años setenta, se centra en comprender las respuestas psicológicas ante el cáncer y en intervenir para mejorar la calidad de vida del paciente, su familia y el equipo de salud (Rivero et al., 2008).
Una de las funciones principales del psicólogo es atender la respuesta emocional del paciente, que puede incluir ansiedad, tristeza, miedo, alteraciones del sueño, preocupación por la supervivencia y cambios en la identidad personal. Estas reacciones aparecen en todas las etapas de la enfermedad, por lo que la intervención se adapta al diagnóstico, el tratamiento, los periodos libres de enfermedad, las recaídas y las fases avanzadas o terminales (Robert et al., 2013 ). El objetivo central es favorecer el afrontamiento, disminuir el malestar emocional y promover la adaptación psicológica.
El psicólogo también trabaja con la familia, ya que el cáncer impacta profundamente la dinámica familiar, los roles, la carga emocional y la toma de decisiones. La intervención se dirige a mejorar la comunicación, regular la ansiedad, apoyar en el afrontamiento y acompañar procesos de duelo anticipado o posterior al fallecimiento (Sanz & Modolell, 2004 ).
En cuanto al equipo de salud, el psicólogo cumple un papel clave al facilitar la comunicación clínica, en la prevención de la “conspiración de silencio” y en la enseñanza de habilidades para la entrega de información difícil. Asimismo, brinda apoyo al personal sanitario en la gestión del agotamiento emocional y el estrés derivado del trabajo en oncología (Sanz & Modolell, 2004 ).
Otra función relevante es la evaluación de las necesidades psicosociales. Esto incluye identificar niveles de malestar emocional, dificultades prácticas o síntomas psicológicos que puedan interferir con el tratamiento. La literatura señala que una cantidad significativa de personas con cáncer presenta necesidades psicológicas que pasan desapercibidas, por lo que la evaluación formal es indispensable para ofrecer un apoyo adecuado (Schulze et al., 2022 ).
Además, el psicólogo contribuye a mejorar la adherencia al tratamiento, reforzar conductas de autocuidado y apoyar la toma de decisiones informadas. En el contexto hospitalario, su intervención puede realizarse en consulta externa, hospitalización, hospital de día y cuidados paliativos, participando activamente en la atención integral del paciente (Robert et al., 2013 ).
Finalmente, el psicólogo tiene un rol dentro de los equipos interdisciplinarios, ya sea mediante el modelo de interconsulta (MIC) o mediante su integración directa en la unidad oncológica (MFU). Este último modelo favorece una intervención continua, preventiva y cercana al proceso clínico, lo que reduce el estigma asociado a la atención psicológica y mejora la coordinación entre profesionales (Sanz & Modolell, 2004 ).
En conjunto, la actuación del psicólogo en oncología se orienta a atender el sufrimiento emocional, fortalecer los recursos de afrontamiento, apoyar a la familia, mejorar la comunicación clínica, acompañar el trabajo del equipo sanitario y promover la mejor calidad de vida posible en todas las etapas de la enfermedad.
Referencias
Rivero Burón, R., Piqueras Rodríguez, J. A., Ramos Linares, V., García López, L. J., Martínez González, A. E., & Oblitas Guadalupe, L. A. (2008). Psicología y cáncer. Suma Psicológica, 15(1), 171–197.
Robert, M., Ávila, M., Sirgo, A., Fernández, O., & Gil, F. (2013). Psicooncología: un modelo de intervención y apoyo psicosocial. Revista de Psicooncología, 10(2–3), 447–466.
Sanz, J., & Modolell, E. (2004). Oncología y psicología: Un modelo de interacción. Psicooncología, 1(1), 3–12.
Schulze, L., Faller, H., Hinz, A., Mehnert-Theuerkauf, A., & Vehling, S. (2022). Distinct psycho-oncological support inclinations and needs in patients with cancer: A large sample latent class analysis. Psycho-Oncology, 31(1), 86–95.