La evaluación nutricional en pediatría es un proceso complejo que requiere integrar indicadores antropométricos, bioquímicos, clínicos y dietéticos (ABCD). En la práctica clínica, los errores en la recolección o interpretación de estos datos pueden conducir a diagnósticos incorrectos, intervenciones ineficaces o incluso riesgos clínicos para el paciente.
1.- Error: Utilizar criterios distintos a los otorgados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la valoración antropométrica del paciente
Explicación de su impacto clínico: recordemos que las curvas de la OMS has sido planteadas incluyendo población latinoamericana a diferencia de otras que fueron creadas estudiando pacientes pediátricos europeos o norteamericanos/canadienses, por lo tanto estas últimas no son tan cercanas a la antropometría del hispano, dando resultados no tan confiables como los de la OMS.
Propuesta de solución basada en evidencia: usar curvas de crecimiento de la OMS de manera estandarizada, pues se ha determinado que son más útiles para determinar alteraciones del estado nutricional en escases o por exceso (Torres & Camacho, 2021)
2.- Error: uso de niveles de albúmina sérica como marcador nutricional
Explicación de su impacto clínico: la albúmina tiene una vida media de aproximadamente 20 días y entre sus funciones consta el mantenimiento de la presión oncótica, pH sanguíneo, y transporte de sustancias como bilirrubina, hormonas esteroideas y fármacos (Demarest, 2021). Su disminución puede darse incluso como reactante inflamatorio por lo tanto no refleja desnutrición proteica aguda. Si se toma a la hipoalbuminemia como deficiencia nutricional se realiza un diagnóstico nutricional erróneo y e incluso se tiende a realizar una corrección errónea de la supuesta deficiencia solo por hallazgo analítico no tomando en cuenta los efectos adversos, estancia prolongada y el coste elevado.
Propuesta de solución basada en evidencia: no considerarlo como marcador nutricional y valorarlo en conjunto con otras pruebas de laboratorio como PCR, y parámetros antropométricos, clínicos y dietarios para una revisión integral del paciente y monitorear el consumo del suplemento en el ámbito hospitalario (Hernández, y otros, 2021).
3.- Error: no valorar la dieta del paciente previo al estado de enfermedad
Explicación de su impacto clínico: debe de tenerse en cuenta que un paciente enfermo puede tener como factor adyuvante una dieta desequilibrada siendo como efecto secundario la deficiencia de energía, macro y micronutrientes que a su vez interfieren en los procesos de construcción y crecimiento del niño. También predisponen a situaciones de inmunodeficiencia por carencia de micronutrientes necesarios para una buena inmunidad (Schuldberg, 2021).
Propuesta de solución basada en evidencia: es necesario el uso de cuestionarios para valorar cantidad, cualidad y frecuencia de las comidas. Es importante conocer la adecuación de la dieta para conocer si hay posibles deficiencias de elementos esenciales como el fósforo que es muy importante pues su carencia es una alerta para síndrome de realimentación. Pueden usarse el R24h, cuestionario de frecuencia de alimentos, diario de alimentos, y cribados como Strong Kids o STAMP (Schuldberg, 2021), apoyándose en estudios bioquímicos y clínica del paciente.
4.- Error: subestimar el riesgo de refeeding
Explicación de su impacto clínico: el síndrome de realimentación es un proceso asociado a trastornos metabólicos que involucra glucosa y principalmente a fosfato, magnesio y potasio. Está asociado con el soporte nutricional en pacientes con riesgo de desnutrición o desnutrición diagnosticada. Si se desarrolla deriva en diversas complicaciones e incluso llega a ser mortal.
Propuesta de solución basada en evidencia: es de suma importancia valorar los factores de riesgo, estudiar si existe desequilibrio iónico e iniciar la alimentación de manera progresiva, junto con controles y monitoreo estrecho clínico y bioquímico (Ros et al, 2017).
Referencias:
Demarest, M. (2021). Clínica: valoración bioquímica, física y funcional. En J. Raymond, & K. Morrow, Krause. Mahan. Dietoterapia (págs. 57-74). Madrid: Elsevier.
Hernández, A., Camacho, E., Campillo, J., Zayas, M., Aznar, M., & Camacho, M. (20212). Estudio de utilización de albúmina en pacientes no críticos en un hospital de tercer nivel. Rev. OFIL, 155-159. doi:10.4321/s1699-714x2021000200008
Ros, I., Rivero de la Rosa, M., López, E., & Moráis, A. (2017). Síndrome de realimentación en pediatría: clínica, diagnóstico, prevención y tratamiento. Acta Pediatrica, 159-163. Obtenido de https://pesquisa.bvsalud.org/portal/resource/pt/ibc-168566
Schuldberg, J. (2021). Evaluación de la ingesta alimentaria. En D. Setton, & A. Fernández, Nutrición en Pediatría: Bases para la práctica clínica enniños sanos y enfermos (págs. 44-51). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Panamericana.
Torres, F., & Camacho, N. (2021). Estudio comparativo de las curvas de crecimiento NCHS y OMS en la evaluación del estado nutricional en niños menores de 5 años. Revista Venezolana de Endocrinología y Metabolismo, 149-161. Obtenido de https://www.redalyc.org/journal/3755/375569375004/html/