En la valoración de inversiones, el flujo de caja relevante corresponde exclusivamente a los flujos que cambian como consecuencia del proyecto, aplicando la regla del “Con y Sin” que señalan Ross, Westerfield y Jaffe (2018).
Bajo este principio, solo se consideran los ingresos y egresos incrementales, dejando fuera cualquier flujo que existiría independientemente de la inversión.
Según esta regla, solo se tienen en cuenta los ingresos y gastos incrementales, eliminando cualquier flujo que existiría independientemente de si se realizó una inversión o no. Luego, para establecer la presencia real, se debe utilizar lo siguiente:
- Costos hundidos no recuperables y no contados.
- Integrar los costos de oportunidad, que pueden definirse como los beneficios que los recursos proporcionados en un proyecto pueden perderse en este proyecto debido al recurso que fue consumido (Sapag Chain, 2011).
- Agregar los efectos secundarios (como sinergias o canibalización).
- Trabajar en flujos de caja y no en cuentas, aparte de los efectos fiscales, incluyendo la depreciación.
- Estar al tanto de las variaciones en el capital de trabajo y las inversiones adicionales.
- La razón por la que importan es que estos flujos decidirán el VAN, la TIR y, en realidad, el valor creado. Un flujo incremental bien definido del proyecto asegura que las decisiones no puedan basarse en información engañosa, permitiendo evaluar si el proyecto optimiza la condición financiera de la empresa en relación con el statu quo.
Referencias:
Ross, S., Westerfield, R., y Jaffe, J. (2018).
Finanzas Corporativas (11ª ed.).
McGraw-Hill. Sapag Chain, N. (2011).
Proyectos de Inversión: Formulación y Evaluación (2ª ed.). Pearson