La estrategia principal para poder crear propuestas de valor y generar un posicionamiento disruptivo es romper deliberadamente las reglas de una categoría, cuestionando los estándares que siguen todos los competidores. Moon (2010) explica como muchas de las industrias caen en un “rebaño competitivo”, donde las marcas se imitan entre sí y la diferenciación desaparece. La disrupción ocurre cuando una empresa decide crear su propio terreno competitivo. Un ejemplo claro es Los Simpson, una serie que rompió con la convención de que la animación era únicamente para niños, reposicionándose como una comedia satírica para adultos. Este cambio redefinió la categoría y atrajo a un público completamente nuevo. Para lograr ese tipo de rupturas, es crucial comprender profundamente al cliente y detectar necesidades latentes que aún no están siendo atendidas. Además, metodologías centradas en el usuario como el Design Thinking permiten explorar posibilidades fuera de los patrones tradicionales (Osterwalder & Pigneur, 2013). En conclusión, la estrategia disruptiva no consiste en competir mejor dentro de la categoría, sino en cambiar la categoría misma, generando una propuesta de valor imposible de imitar bajo los parámetros tradicionales.
Referencias
Moon, Y. (2010). Different: Escaping the competitive herd. Crown Business.
Osterwalder, A., & Pigneur, Y. (2013). Business model generation. Wiley.