Pienso que la estrategia principal para concebir propuestas de valor y posicionamientos disruptivos radica en la innovación radical, un enfoque que exige mirar más allá de la competencia directa y de las convenciones de la industria para enfocarse en la experiencia humana no atendida. Esta perspectiva va más allá de la lógica de la mejora incremental para concentrarse en responder a la interrogante de que es lo que constituye el valor para el consumidor (Vásquez-Párraga, 2008). Esto implica una adentrarse en conocer todas las necesidades ignoradas y no atendidas de los "no clientes”. De igual manera considero que una estrategia muy válida es la diferenciación sostenible a través de la creación de mercados, que básicamente es generar nuevos espacios de valor (Porter, 1996). Esta metodología se alinea con el esquema E.R.A.C. (Eliminar-Reducir-Aumentar-Crear), y nos invita a desafiar el statu quo de la categoría, es decir una reingeniería del modelo de negocio: eliminar los costos que no aportan bienestar, reducir las características accesorias, elevar las cualidades que el usuario verdaderamente valora, y crear nuevos atributos que resuelvan un dolor hasta ahora desatendido. La disrupción es en un acto de diseño centrado en el ser humano, cuyo resultado es la creación de un nuevo espacio de mercado, donde la diferenciación se basa en ofrecer una propuesta de valor única, significativa y, sobre todo, profundamente relevante para los clientes y clientes potenciales.
Referencias
· Porter, M. E. (1996). ¿Qué es la estrategia? Harvard Business Review (Edición en Español).
· Vásquez-Párraga, A. Z. (2008). Estrategias para la Creación de Valor y Ventajas Competitivas en Mercados de Servicios. Revista Pensamiento & Gestión.