La investigación es un pilar esencial en la labor del psicooncólogo porque permite comprender de manera científica los procesos emocionales, cognitivos y conductuales que experimentan los pacientes con cáncer. De acuerdo con Holland y Breitbart (2010), la psicooncología se sostiene en dos grandes áreas: el estudio del impacto psicológico del cáncer y el aporte del comportamiento humano en la prevención, el diagnóstico y la adherencia terapéutica. Estas dos dimensiones solo pueden fortalecerse mediante investigación sistemática y basada en evidencia.
Además, la investigación permite desarrollar intervenciones más eficaces y culturalmente pertinentes. Según la National Comprehensive Cancer Network (NCCN, 2024), los abordajes psicosociales más efectivos son aquellos construidos a partir de estudios rigurosos que identifican factores de riesgo emocionales, determinantes psicosociales y patrones de afrontamiento en diversas poblaciones. Esto demuestra que el psicooncólogo no solo acompaña clínicamente, sino que también contribuye a mejorar la calidad de vida del paciente a través de conocimiento actualizado y verificable.
Finalmente, autores como Greer y Moorey (2019) señalan que el psicooncólogo investigador cumple un rol clave en la creación de modelos de atención emocional, evaluación de intervenciones psicológicas, elaboración de guías clínicas y generación de evidencia sobre temas cruciales como fatiga relacionada con el cáncer, adherencia, espiritualidad, comunicación médico–paciente y ajuste emocional. Investigar, por tanto, es un acto ético que garantiza una atención más humana, efectiva e integrada a las necesidades reales del paciente oncológico.
Referencias
Greer, S., & Moorey, S. (2019). Psychological therapy for patients with cancer: A new approach. Elsevier.
Holland, J. C., & Breitbart, W. (2010). Psycho-Oncology (2nd ed.). Oxford University Press.
National Comprehensive Cancer Network. (2024). NCCN Clinical Practice Guidelines in Oncology: Distress Management. NCCN