Los criterios para determinar es la incrementabilidad, es decir se debe incluir flujos que se dan cuando se lleva a cabo el proyecto, por ejemplo, pueden ser ingresos adicionales, ahorros en costos y costo operativos.
La evaluación debe realizarse desde el flujo de caja y no sobre la utilidad contable sin tomar en cuenta elementos monetarios, de igual forma se debe excluir costos hundidos ya que estos ya fueron realizados y en caso de decisiones no influyen de ninguna manera al contrario los costos de oportunidad si deben tomarse en cuenta.
Debe incluirse también a la evaluación el capital de trabajo que significa la inversión para que la compañía se encuentre en marcha y que es recuperable.
La importancia del flujo de caja constituye en que es un fundamento para determinar si un proyecto es viable, depende de este flujo la toma decisiones en donde se puede aplicar ciertas fórmulas como VPN y TIR, en este caso se asegura que al proyecto se le atribuyan únicamente beneficios y costos reales.
Además, trabajar con flujos de caja incrementales ayuda a las empresas a mantener consistencia en su proceso de evaluación, especialmente cuando comparan múltiples alternativas de inversión con diferentes escalas, duraciones o estructuras operativas.
Referencias bibliográficas
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