Neurociencia Educativa y Cambio Pedagógico

Neurociencia Educativa y Cambio Pedagógico

de MARíA ALEJANDRA HARO LEIVA -
Número de respuestas: 2

Considerando los aportes de la neurociencia educativa, que evidencian que el aprendizaje mejora mediante la interacción, exploración y la implicación emocional del estudiante, ¿piensa que la resistencia a incorporar metodologías activas se debe a modelos pedagógicos tradicionales interiorizados por los docentes, o responde a factores culturales propios del sistema educativo del país?  

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Re: Neurociencia Educativa y Cambio Pedagógico

de ROSARIO ROCIO GARCIA CARTAGENA -
En el contexto ecuatoriano, la resistencia a implementar metodologías activas responde tanto a modelos pedagógicos tradicionales profundamente interiorizados como a condiciones estructurales del sistema educativo, caracterizado por currículos rígidos, alta carga administrativa y prácticas evaluativas centradas en la memorización. Aunque la neurociencia educativa demuestra que el aprendizaje mejora con interacción, exploración y emoción (Immordino-Yang, 2016; Tokuhama-Espinosa, 2018), estos principios aún no se integran plenamente en la formación docente ni en la cultura escolar del país. Por ello, la resistencia es un fenómeno mixto: individual y sistémico, que requiere transformaciones pedagógicas y políticas.

Bibliografía.

Granado De la Cruz, E. (2025). Education, Neuroscience, and Technology: A Review of Neuroeducational Models. Revisión sistemática sobre modelos neuroeducativos apoyados en tecnología, su impacto sobre el aprendizaje y bienestar estudiantil.
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Re: Neurociencia Educativa y Cambio Pedagógico

de SANTIAGO ALEXANDER PADILLA QUIZHPI -
Respondiendo a tu pregunta: de forma sencilla ambas, ya que es el resultado de una combinación de prácticas docentes arraigadas y estructuras educativas que todavía no se ajustan al modo en que realmente aprende el cerebro. Por un lado, las clases destacan que la escuela tradicional ha priorizado durante décadas la memorización, el rol pasivo del estudiante y la centralidad del docente, lo que dificulta adoptar prácticas basadas en exploración, interacción y emoción, a pesar de la evidencia de que estos elementos mejoran la atención, la memoria y la motivación intrínseca. Por el otro lado, muchos sistemas educativos aún valoran estructuras rígidas, evaluaciones centradas en resultados y una cultura escolar que premia el control más que la creatividad, lo cual limita la flexibilidad necesaria para aplicar metodologías activas alineadas con la neuroeducación.