La distribución de los costos indirectos permite asignar a cada producto o servicio una parte justa de los recursos que no pueden identificarse directamente, lo que mejora la precisión del costo total y apoya una mejor toma de decisiones. Entre sus ventajas destacan una fijación de precios más realista y la identificación de ineficiencias internas. Sin embargo, también tiene desventajas: si la base de reparto no es adecuada, puede distorsionar los costos y generar decisiones equivocadas; además, el proceso puede volverse complejo y demandar más tiempo administrativo. En Ecuador, estudios como el de Romero (2018) señalan que una correcta asignación de costos indirectos es clave para mejorar la competitividad y la rentabilidad en diversos sectores.
Referencia:
Romero, M. (2018). Gestión de costos y toma de decisiones gerenciales en
empresas ecuatorianas. Universidad de Guayaquil.