1. ¿Cuál sería la actuación del psicooncólogo?
En este caso clínico se observan varios factores que elevan el riesgo de desadaptación psicológica: ansiedad significativa, miedo, rumiaciones sobre el futuro, ánimo disfórico, resistencia al proceso terapéutico, rasgos de personalidad desadaptativos y una dinámica de pareja marcada por la evitación y la negativa a recibir información.
De acuerdo con lo propuesto por Rojas y Gutiérrez (2016), la actuación del psicooncólogo debe comenzar con una evaluación psicooncológica integral, orientada a explorar la adaptación emocional, el estilo de afrontamiento, la comprensión del proceso médico, las dinámicas relacionales y el funcionamiento de personalidad. Esta evaluación permite identificar barreras para la adherencia y factores que incrementan la vulnerabilidad psicológica ante la cirugía oncológica.
Un eje fundamental de la actuación es la intervención en la comunicación, ya que las dificultades para recibir información y la evitación por parte de la pareja pueden generar incongruencias, silencios y aumento del malestar emocional. Rivero et al. (2008), destacan que la información adecuada y coherente es esencial para disminuir ansiedad, evitar malentendidos y fortalecer la participación del paciente en su propio proceso. Por ello, el psicooncólogo debe facilitar el diálogo entre la paciente, la pareja y el equipo médico, promoviendo un flujo comunicacional honesto y emocionalmente seguro.
Asimismo, es necesario trabajar en el manejo emocional, ya que la ansiedad, la incertidumbre y la rumiación interfieren de manera significativa en la adaptación a la enfermedad. Las intervenciones deben centrarse en el reconocimiento y regulación de emociones, manejo del miedo prequirúrgico, pensamiento anticipatorio y fortalecimiento de estrategias de afrontamiento efectivas.
Otro aspecto clave es la intervención con la pareja, entendida como parte del sistema de apoyo emocional. La negativa a recibir información y la tendencia a evitar pueden indicar sobrecarga emocional o claudicación. Rivero et al. (2008), subrayan que el abordaje del cuidador es parte esencial del cuidado psicooncológico, ya que sus reacciones influyen directamente en la vivencia del paciente.
Finalmente, el psicooncólogo debe trabajar en coordinación interdisciplinar, asegurando coherencia entre el tratamiento médico y las intervenciones psicológicas, particularmente en un contexto quirúrgico complejo como el de una carcinomatosis peritoneal.
2.¿Qué tipo de intervención requiere?
La paciente requiere una intervención correspondiente al Nivel 3, la cual debe ser realizada por un psicólogo clínico con formación específica en psicooncología. Este nivel se justifica por la presencia de varios factores de vulnerabilidad: ansiedad y miedo significativos, rumiaciones persistentes sobre el futuro, rasgos desadaptativos/narcisistas que interfieren con la adaptación, dificultades para recibir información médica, una pareja con evitación marcada y riesgo de claudicación, así como resistencia al proceso terapéutico.
El Nivel 3 se caracteriza por intervenciones especializadas que incluyen consejo psicológico, técnicas cognitivo-conductuales, manejo emocional, apoyo en la toma de decisiones y trabajo con la familia. En este caso, se requiere un abordaje integral que contemple las siguientes acciones:
a) Psicoeducación sobre la enfermedad y el proceso quirúrgico
Dirigida a disminuir la incertidumbre, corregir interpretaciones catastróficas y promover la adherencia terapéutica. La psicoeducación es esencial cuando existen dificultades para procesar la información y adaptarse al proceso oncológico.
b) Aplicación de técnicas cognitivo-conductuales
El Nivel 3 contempla técnicas para manejar ansiedad, pensamiento catastrófico, culpa, irritabilidad y toma de decisiones. En este caso, pueden implementarse estrategias como:
- Reestructuración cognitiva.
- Técnicas de respiración y relajación.
- Entrenamiento en resolución de problemas.
- Fortalecimiento de habilidades de regulación emocional.
c) Intervención en rasgos de personalidad desadaptativos
Con el fin de reducir la resistencia al tratamiento, favorecer la alianza terapéutica y mejorar la adherencia al proceso oncológico.
d) Intervención con la pareja y el núcleo familiar
Orientada a disminuir la evitación, facilitar la comunicación y fortalecer el rol del cuidador, especialmente ante el riesgo de claudicación emocional.
e) Preparación psicológica para la cirugía
Incluye psicoprofilaxis para afrontar procedimientos invasivos, manejo del estrés perioperatorio y apoyo emocional previo a la intervención quirúrgica.
f) Monitoreo para eventual derivación a Nivel 4
En caso de que el malestar evolucione hacia un trastorno clínico o los rasgos de personalidad generen un deterioro notable, se recomendaría derivación para evaluación psiquiátrica y abordaje psicoterapéutico especializado correspondiente al Nivel 4.
Rivero, R., Piqueras, J., Ramos, V., García, L., Martínez, E., & Oblitas, A. (2008). Psicología y cáncer. Suma Psicológica, 15(1), 171–197. https://www.redalyc.org/pdf/1342/134212604007.pdf
Rojas, C., & Gutiérrez, Y. (2016). Psicooncología:
Aportes a la comprensión y la terapéutica. Nueva Mirada Ediciones.
https://centrohumanista.edu.mx/biblioteca/files/original/6803c3d45f66460792788294594e2733.pdf