El aporte energético y proteico va a depender del tipo de paciente, sus antecedentes, la clínica que se encuentre al momento de pasar cada etapa de la adaptación metabólica.
FASE EBB (Estrés agudo: comienza 0–24/48 h): inicia inmediatamente después del trauma o la agresión. Se caracteriza por una disminución de la tasa metabólica, el consumo de oxígeno y la temperatura corporal para preservar la energía. La alimentación es recomendable iniciar en 24–48 h tras ingreso a UCIP, cuando se logra estabilidad inicial, metabólicamente presenta disminución del gasto energético, hipoperfusión y respuesta simpática intensa; objetivo es “alimentar con prudencia”, no cubrir todo. Aporte calórico hipocalórico inicial: aprox. 40–60 % del gasto energético estimado, proteína moderada: 1–1,5 g/kg/día, evitando cargas excesivas mientras el paciente está muy inestable.
FASE FLOW (estable / hipermetabólica: desde ~día 2–7+): avanzar a 70–100 % del gasto energético medido (ideal: calorimetría indirecta) o estimado, Proteína alta: 2–3 g/kg/día según edad y severidad de catabolismo; foco en preservar masa magra.
FASE DE RECUPERACIÓN (anabólica: semanas– meses): aporte energético 100–120 % del gasto energético (según tolerancia y metas de catch-up). proteína elevada pero segura: 1,5–3 g/kg/día, adaptando a edad, función renal/hepática y objetivos de rehabilitación.
Según estudios clínicos aleatorizados y observacionales de cohorte, se recomienda una ingesta mínima de proteínas de 1,5 gramos por kilogramo de peso al día (1,5 g/kg/d), para garantizar una disminución del déficit de proteínas acumuladas durante la fase aguda de niños con nutrición enteral14. Una ingesta mayor a este umbral habitualmente logra un balance nitrogenado positivo, y se asocia a una disminución de la mortalidad a los 60 días en niños con ventilación mecánica.
En los recién nacidos y niños pequeños críticamente enfermos, la ingesta de proteínas debe ser superior a la recomendación mínima para poder alcanzar un balance nitrogenado positivo, en los subgrupos específicos de lactantes y niños pequeños con bronquiolitis u otras infecciones respiratorias que requieran ventilación mecánica, sus requerimientos proteicos son de 2,5-3,0 g/kg/d para mejorar el equilibrio proteico.
BIBLIOGRAFIA:
Galera-Martínez R, López-Ruzafa E, Moráis López A, Lama More RA. Actualización en el soporte nutricional del paciente pediátrico críticamente enfermo. Acta Pediatr Esp. 2017; 75(7-8): e117-23.
Jotterand Chaparro C, Moullet C, Taffé P, Laure Depeyre J, Pérez MH, Longchamp D, et al. Estimation of resting energy expenditure using predictive equations in critically ill children: Results of a systematic review. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 2018; 42(6): 976-86.