Desde mi perspectiva, la principal estrategia para lograr propuestas de valor y posicionamientos realmente disruptivos es combinar un entendimiento profundo del cliente con un proceso sistemático de experimentación. No se trata solo de mejorar un producto existente, sino de replantear el problema que el cliente necesita resolver, usando enfoques como el Design Thinking para empatizar, definir, idear, prototipar y evaluar soluciones de forma iterativa. A esto se suma el uso de tecnologías digitales y analítica avanzada para personalizar la oferta y explorar nuevos modelos de negocio, pasando de la innovación “core” a la innovación adyacente y disruptiva. Cuando la organización aprende constantemente del usuario, colabora con su ecosistema y está dispuesta a transformar su modelo de negocio, puede romper con las tendencias competitivas de la categoría y generar propuestas de valor que el mercado aún no espera, pero que el cliente termina percibiendo como indispensables (Brown, 2009; Osterwalder & Pigneur, 2013).
Propuesta de Valor Disruptiva
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