La dispensarización constituye una estrategia esencial en salud pública para garantizar la atención integral y continua de la población. Más que una práctica administrativa, representa un enfoque preventivo que busca anticiparse a la enfermedad, considerando los determinantes sociales y los factores de riesgo que influyen en el proceso salud-enfermedad (Dumoy, 1999; Tafani et al., 2013).
Tafani R., Chiesa G. (2013). Factores de riesgo y determinantes de la salud. Revista de Salud
Grupos de Dispensarización y Ejemplos
Se reconocen cuatro grupos principales:
Grupo I: Personas sanas sin factores de riesgo
Ejemplo: Adulto joven sin antecedentes familiares ni hábitos nocivos.
Grupo II: Personas sanas con factores de riesgo
Ejemplo: Persona con obesidad o fumador, pero sin enfermedad diagnosticada.
Grupo III: Personas con enfermedad crónica compensada
Ejemplo: Paciente diabético controlado con tratamiento.
Grupo IV: Personas con enfermedad crónica descompensada o con secuelas
Ejemplo: Paciente diabético con neuropatía.
Actividades por Grupo
Grupo I:
Educación sanitaria (alimentación, higiene, actividad física).
Vacunación según esquema nacional.
Promoción de estilos de vida saludables.
Grupo II:
Consejería individual (nutrición, abandono del tabaco).
Controles periódicos (peso, presión arterial, glicemia).
Talleres para modificar hábitos.
Grupo III:
Consultas médicas regulares.
Ajuste de tratamiento farmacológico y no farmacológico.
Exámenes complementarios según patología.
Educación sobre autocuidado.
Grupo IV:
Atención especializada y rehabilitación.
Tratamiento intensivo y control estricto.
Apoyo psicológico y social.
Coordinación con cuidados paliativos si aplica.
Ejemplo Integrado
En una comunidad rural, tras un censo de salud: 40% adultos son fumadores (Grupo II), 15% hipertensos controlados (Grupo III) y 5% con complicaciones (Grupo IV). Se planifican acciones: charlas sobre tabaquismo, controles de presión arterial y rehabilitación para quienes tienen secuelas.
La dispensarización es clave para la atención integral porque permite identificar riesgos, prevenir enfermedades y garantizar continuidad asistencial. Su implementación fortalece la equidad y la eficiencia del sistema de salud, alineándose con el enfoque de riesgo recomendado por la OMS y la OPS.
Referencias Bibliográficas
Senado Dumoy, J. Los factores de riesgo en el proceso salud-enfermedad. Rev Cubana Med Gen Integr. 1999;15(4):453-460.
Tafani R., Chiesa G., Caminati R., Gaspio N. Factores de riesgo y determinantes de la salud. Revista de Salud Pública. 2013; XVII(4):53-68.
Organización Mundial de la Salud (OMS). Manual sobre el enfoque de riesgo en la atención materno-infantil. OPS, Washington DC, 1986.
Ministerio de Salud Pública de Cuba. El Método Clínico. Folleto CNIC/MINSAP, 1989.