La estimación del aporte energético y proteico en el paciente pediátrico crítico debe basarse en la comprensión de las fases de adaptación metabólica que acompañan al estrés fisiológico. Estas fases —EBB (aguda temprana), FLOW (hipermetabólica) y recuperación— determinan variaciones importantes en el gasto energético y en el procesamiento de los nutrimentos, por lo que son fundamentales para una intervención nutricional adecuada.
Durante la fase EBB (primeras 24–48 horas), el organismo prioriza el mantenimiento de la perfusión y la estabilidad hemodinámica. El gasto energético suele estar disminuido y la capacidad anabólica es limitada. Por ello, se recomienda evitar cubrir el 100% de los requerimientos energéticos. La literatura sugiere aportar entre 40–60% del gasto energético estimado, evitando la sobrealimentación. El aporte proteico también debe ser moderado, alrededor de 1–1.5 g/kg/día, debido a la reducida capacidad del organismo para utilizar aminoácidos con fines anabólicos en esta etapa (Verbruggen et al., 2020).
En la fase FLOW, caracterizada por hipermetabolismo, aumento del gasto energético y catabolismo acelerado, las necesidades aumentan significativamente. Se sugiere avanzar hacia 70–100% del gasto energético, idealmente utilizando calorimetría indirecta, considerada el estándar de referencia para la estimación del gasto en UCIP (Mehta et al., 2017). El aporte proteico debe incrementarse a 2–3 g/kg/día, y en situaciones de estrés severo como quemaduras, puede requerirse hasta 3–4 g/kg/día, con el objetivo de disminuir el balance nitrogenado negativo (Coss-Bu, 2021).
Finalmente, en la fase de recuperación, el organismo reorienta su metabolismo hacia el anabolismo, la cicatrización y el crecimiento. En esta etapa se recomienda cubrir 100–120% del gasto energético y mantener un aporte proteico elevado (≥2 g/kg/día), adaptado a la tolerancia y al estado clínico.
En conjunto, la intervención nutricional debe ser dinámica, individualizada y guiada por la fase metabólica, siendo la proteína el nutriente clave para mejorar los desenlaces en el paciente crítico pediátrico.
Bibliografia
Coss-Bu, J. A. (2021). Nutrition Support and Metabolism in the Pediatric Critically Ill Patient. Nestlé Nutrition Institute Workshop Series, 96, 135–145. https://doi.org/10.1159/000517420
Mehta, N. M., Skillman, H. E., Irving, S. Y., Coss-Bu, J. A., Vermilyea, S., Farrington, E. A., McKeever, L., O’Meara, A., Roberts, J., & DiMaria-Ghalili, R. A. (2017). Guidelines for the Provision and Assessment of Nutrition Support Therapy in the Pediatric Critically Ill Patient. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 41(5), 706–742. https://doi.org/10.1177/0148607117711387
Verbruggen, S. C. A. T., Joosten, K. F. M., & Castillo, L. (2020). Energy and protein metabolism in critically ill children: A review. Current Opinion in Clinical Nutrition & Metabolic Care, 23(3), 230–238. https://doi.org/10.1097/MCO.0000000000000642