El costeo basado en actividades (ABC) constituye una herramienta que mejora la asignación de costos indirectos al reconocer que las actividades son las que consumen recursos, permitiendo una medición más precisa del costo y la rentabilidad de productos, clientes y procesos. Entre sus principales ventajas, Dumrauf (2010) destaca que ABC reduce las distorsiones generadas por métodos tradicionales basados únicamente en volumen, proporcionando información más confiable para decisiones estratégicas, fijación de precios y gestión de procesos. Ross, Westerfield y Jordan (2010) señalan que esta aproximación facilita una administración más eficiente al identificar actividades que no agregan valor, apoyando así la mejora continua. Además, Merchán (2015) resalta su utilidad para organizaciones con alta complejidad operativa o diversidad de productos. Sin embargo, entre sus desventajas se encuentran el mayor costo de implementación, la necesidad de recopilar información detallada y el riesgo de diseñar modelos excesivamente complejos que dificulten su mantenimiento. A pesar de ello, cuando se aplica adecuadamente, ABC ofrece una perspectiva más fiel de cómo se comportan los costos dentro de la empresa, fortaleciendo tanto la gestión operativa como la toma de decisiones gerenciales.
Dumrauf, G. (2010). Costos y gestión. Buenos Aires: La Ley.
Ross, S. A., Westerfield, R., & Jordan, B. (2010). Fundamentos de finanzas corporativas (9.ª ed.). México: McGraw-Hill.
Merchán, C. (2015). Contabilidad de costos y estratégica. Quito: Editorial Jurídica del Ecuador.