La principal ventaja del apalancamiento reside en su capacidad para potenciar la rentabilidad de la empresa mediante la amplificación de resultados. Tal como se define en el material de estudio, el apalancamiento explica la amplificación que un cambio en los ingresos produce en las utilidades. Específicamente, el apalancamiento operativo permite utilizar los costos fijos para ampliar el efecto positivo de los cambios en las ventas sobre la utilidad operacional , mientras que el apalancamiento financiero utiliza la deuda para amplificar aún más el efecto sobre la utilidad neta.
Por otro lado, la desventaja inherente radica en la rigidez estructural que impone a la organización. El apalancamiento operativo implica que la empresa debe incurrir en costos fijos operativos independientemente de su nivel de actividad, lo que elimina la flexibilidad para reducir gastos en periodos de baja producción. De manera similar, el apalancamiento financiero surge al introducir deuda con costo dentro de la estructura financiera, creando obligaciones de pago fijas que la empresa debe honrar sin importar su desempeño en ventas, comprometiendo flujo de caja en tiempos difíciles.
Finalmente, el riesgo asociado al uso de diferentes niveles de apalancamiento está directamente vinculado a la evaluación de la estabilidad financiera. Los niveles de apalancamiento deben ser considerados obligatoriamente al evaluar el riesgo, ya que un grado alto de apalancamiento funciona como un multiplicador de volatilidad: si bien maximiza ganancias en escenarios optimistas, expone a la empresa a pérdidas aceleradas ante pequeñas contracciones del mercado, poniendo en peligro la solvencia de la organización si no se gestiona adecuadamente.
Referencias Bibliográficas:
Besley, S., & Brigham, E. (2016). FINC Finanzas Corporativas.
Horngren, C. T., Datar, S. M., & Rajan, M. V. (2012). Contabilidad de costos: Un enfoque gerencial. Pearson.