Hoy en día las empresas utilizan apalancamiento con el objetivo de aumentar su rentabilidad a través de la generación de una deuda, es decir, al estar en un entorno competitivo las organizaciones buscan la manera de innovar o invertir en tecnología que ayude a generar mayores utilidades. En este sentido existen tres tipos de apalancamiento: financiero, operativo y combinado.
Para (Flores, 2011) el apalancamiento financiero consiste utilización de la deuda para aumentar la rentabilidad esperada del capital propio. Se mide como la relación entre deuda a largo plazo más capital propio. Mientras que, el apalancamiento operativo mide cual sería el incremento de las utilidades con una variación de las ventas en un punto determinado. En cuanto al apalancamiento financiero, un uso eficiente de los recursos permite generar valor y obtener un mayor rendimiento; mientras que, desde el enfoque del apalancamiento operativo, un incremento en las ventas puede potenciar las utilidades de la empresa.
Sin embargo, entre las desventajas se considera que el apalancamiento financiero implica un mayor riesgo cuando la empresa mantiene un nivel de endeudamiento superior a su capacidad de generación de ingresos, lo que puede derivar en problemas de insolvencia. Por otra parte, el apalancamiento operativo, ante una caída en las ventas, puede generar pérdidas operativas debido a la rigidez de los costos fijos. Finalmente, una organización corre el peligro de no estar en condiciones y capacidad de cubrir el producto del riesgo de operación y riesgo financiero, es decir inseguridad de no poder cubrir los costos fijos de operación y los costos financieros motivados por intereses sobre préstamos de la empresa.
Bibliografía
Flores, S. (2011). Apalancamiento financiero y operativo. Pereira. Recuperado de: https://repository.unilibre.edu.co/bitstream/handle/10901/17344/EL%20APALANCAMIENTO%20FINANCIERO.pdf?sequence=1