El seguimiento de la tolerancia al soporte nutricional en el paciente crítico pediátrico es un componente esencial del manejo integral, ya que permite garantizar el aporte adecuado de nutrimentos sin incrementar el riesgo de complicaciones gastrointestinales, metabólicas o hemodinámicas. La tolerancia debe evaluarse de forma dinámica y multifactorial, considerando no solo parámetros digestivos, sino también clínicos y metabólicos, especialmente en las distintas etapas de adaptación al estrés (EBB, FLOW y recuperación).
Desde el punto de vista gastrointestinal, los principales criterios de tolerancia incluyen la ausencia de vómitos persistentes, distensión abdominal significativa, diarrea severa o dolor abdominal. En pacientes con nutrición enteral, la presencia de residuos gástricos elevados debe interpretarse con cautela; las guías actuales desaconsejan suspender automáticamente la nutrición basándose solo en residuos, y recomiendan valorar el contexto clínico global (Mehta et al., 2017). La evacuación intestinal regular y la ausencia de signos de íleo también apoyan una adecuada tolerancia.
En el ámbito clínico y hemodinámico, se considera buena tolerancia cuando el paciente se mantiene hemodinámicamente estable, sin requerimientos crecientes de vasopresores, con adecuada perfusión tisular y sin deterioro respiratorio asociado a la alimentación. La estabilidad durante la progresión del soporte nutricional es clave, especialmente al avanzar volúmenes o concentraciones.
Desde el punto de vista metabólico, la tolerancia se refleja en el control adecuado de glucemia, electrolitos (fósforo, magnesio y potasio) y balance hídrico. Alteraciones como hiperglucemia persistente, hipofosfatemia o desequilibrios electrolíticos pueden indicar una progresión demasiado rápida o un aporte inadecuado, especialmente durante la realimentación (Verbruggen et al., 2020).
En conjunto, los criterios para determinar tolerancia al soporte nutricional en el paciente crítico pediátrico deben integrar parámetros digestivos, clínicos y bioquímicos. Esta evaluación continua permite ajustar la progresión del soporte, minimizar la deuda nutricional y favorecer mejores desenlaces clínicos, siempre con un enfoque individualizado y basado en la fase metabólica del paciente.
Bibliografía
Mehta, N. M., Skillman, H. E., Irving, S. Y., Coss-Bu, J. A., Vermilyea, S., Farrington, E. A., McKeever, L., O’Meara, A., Roberts, J., & DiMaria-Ghalili, R. A. (2017). Guidelines for the Provision and Assessment of Nutrition Support Therapy in the Pediatric Critically Ill Patient. Journal of Parenteral and Enteral Nutrition, 41(5), 706–742. https://doi.org/10.1177/0148607117711387
Verbruggen, S. C. A. T., Joosten, K. F. M., & Castillo, L. (2020). Energy and protein metabolism in critically ill children. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 23(3), 230–238. https://doi.org/10.1097/MCO.0000000000000642