"Ceguera" tecnológica

Re: "Ceguera" tecnológica

de NICOLE STEFANíA CUEVA INCA -
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Para diseñar arquitecturas en entornos virtuales que funcionen como un verdadero "clima de acogida" se debe evitar el aislamiento, es decir que se requiere entender que la tecnología se utiliza como un facilitador de presencia social y no un fin en sí misma. La arquitectura emocionalmente accesible se construye a partir de la confluencia de tres dimensiones estratégicas:

1. La flexibilidad y sensibilización institucional desde el enfoque organizacional, la arquitectura debe trascender la estructura rígida para permitir una gestión del aprendizaje centrada en el estudiante (Bodero y Rodríguez, 2025).

2. La eficacia de un Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA) depende de un "clima institucional adecuado" y de la disposición docente para implementar estrategias inclusivas que reconozcan la diversidad (Bodero y Rodríguez, 2025).

3. Se potencia el cambio de rol del docente, de ser un mero transmisor de información a convertirse en un guía y motivador que oriente al alumno en su proceso de aprendizaje (Bodero y Rodríguez, 2025).


Además, una organización clara y predecible permite al estudiante orientarse con seguridad, lo cual es vital para la accesibilidad emocional, evitando el estrés que produce la desorganización informática. En este marco, los entornos virtuales innovadores promueven la personalización del proceso de enseñanza, adaptándose a las necesidades, ritmos e intereses individuales, y favoreciendo la autonomía del estudiante como protagonista de su propio aprendizaje. Asimismo, una accesibilidad integral exige la incorporación de ajustes razonables, como la descripción de imágenes para personas con discapacidad visual o el uso de materiales subtitulados para quienes presentan discapacidad auditiva, asegurando que ningún estudiante sea excluido por barreras sensoriales y fortaleciendo una experiencia educativa equitativa (Bodero y Rodríguez, 2025).


Los escenarios educativos virtuales deben concebirse como espacios de interacción social que prioricen la presencia humana y eviten el aislamiento que puede generar la tecnología. Para ello, es fundamental promover una comunicación multidireccional y constante entre docentes y estudiantes, fortaleciendo el sentido de comunidad y aprendizaje compartido. Asimismo, la integración de espacios de cooperación, como foros y chats, favorece el trabajo colaborativo, reduce la sensación de soledad y refuerza el compromiso emocional con el proceso educativo. En este contexto, el escenario educativo debe orientarse a reconocer y potenciar las capacidades individuales de cada estudiante, brindando apoyos adecuados que permitan el desarrollo de su máximo potencial en un entorno inclusivo, respetuoso y equitativo (Cedeño y Murillo, 2019).


La arquitectura de un EVA no es solo una disposición de software; es un diseño ético-afectivo. Como señalan Bodero Arizaga y Rodríguez Veloz (2024), la interacción y la comunicación son elementos esenciales para potenciar el desarrollo del estudiante. Complementariamente, Cedeño y Murillo (2019) enfatizan que el éxito de estos entornos radica en su capacidad para romper las barreras de espacio y tiempo a través de un modelo pedagógico que priorice el aprendizaje significativo y la interacción social. Solo mediante este enfoque integral, la tecnología podrá constituir el "clima de acogida" que el DUA demanda.


Referencias Bibliográficas:

Bodero Arizaga, L., & Rodríguez Veloz, Y. (2025). Los entornos virtuales de aprendizaje en la atención educativa a estudiantes con discapacidad. European Public & Social Innovation Review10, 1–10. https://doi.org/10.31637/epsir-2025-1989

Cedeño, E. L., & Murillo, J. A. (2019). Entornos virtuales de aprendizaje y su rol innovador en el proceso de enseñanza. Rehuso: Revista de Ciencias Humanísticas y Sociales, 4(1), 119-127. https://revistas.utm.edu.ec/index.php/Rehuso/article/view/2156