El Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), sustentado en la neuroeducación y en el reconocimiento de la variabilidad del aprendizaje, propone una transformación del currículo desde su diseño inicial mediante múltiples formas de representación, acción/expresión e implicación, orientadas a la eliminación de barreras y al fortalecimiento de la accesibilidad. Sin embargo, en contextos educativos atravesados por currículos estandarizados, presión evaluativa y enfoques centrados en el rendimiento, su implementación suele reducirse a un uso instrumental de estrategias o recursos aislados, sin una transformación profunda de las competencias docentes. ¿Puede el DUA convertirse realmente en un motor de transformación educativa si no va acompañado de una redefinición sustantiva de las competencias profesionales del docente, o corre el riesgo de ser absorbido por las praxis tradicionales del sistema educativo?
Re: Praxis competencial docente del DUA
El éxito del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) no reside en la multiplicidad de recursos tecnológicos o materiales, sino en la capacidad del docente para actuar como un "arquitecto del aprendizaje" con una sólida base en neurociencia aplicada. Sin una redefinición de las competencias docentes, el DUA corre el riesgo de sufrir una "pedagogización cosmética", donde se mantienen estructuras rígidas bajo una apariencia de flexibilidad. Para Pastor et al. (2014) refuerza la idea de que el DUA no es una simple técnica, sino un cambio en la arquitectura del currículo. Los autores argumentan que los currículos tradicionales son, por naturaleza, inflexibles, ya que se diseñan para un "alumno promedio" inexistente, lo que convierte a los medios de enseñanza en barreras en lugar de puentes.
Para que el DUA sea un verdadero motor de transformación y no sea absorbido por la praxis tradicional, la competencia docente debe evolucionar hacia el dominio de los recursos digitales no como un fin, sino como una herramienta de flexibilidad inherente. Según Pastor et al. (2014), la clave está en que el docente pase de usar "medios fijos" a un diseño que permita la personalización del aprendizaje desde la raíz.
Sin esta redefinición de la competencia profesional, el docente seguirá intentando "ajustar" lo inflexible, en lugar de diseñar un currículo que sea, en palabras de los autores, "sensible a las diferencias individuales" desde su concepción inicial. Por lo tanto, el riesgo de que el DUA sea asimilado por el sistema tradicional es real si no se trasciende el uso instrumental de estrategias y se adopta la visión neurocientífica de las redes cerebrales (reconocimiento, estratégica y afectiva) como base de la planificación diaria.
Para que el DUA sea un motor real, debe haber una transición de la "adaptación reactiva" (ajustes para el estudiante con discapacidad) a la "planificación proactiva" (diseño para la diversidad total). Esto exige una formación docente que integre la alfabetización neurocientífica, permitiendo al profesor prever barreras antes de que el estudiante se encuentre con ellas (Espada et al., 2019). Sin esta transformación profunda de la competencia profesional, el DUA será absorbido por la praxis tradicional como una técnica de apoyo y no como la filosofía de equidad que pretende ser.
Referencias Bibliográficas:
Alba Pastor, C., Sánchez Serrano, J. M., & Zubillaga del Río, A. (2014). Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA): Pautas para su introducción en el currículo. Proyecto DUALETIC; Ministerio de Economía y Competitividad.
Espada, R. V., Gallego, R. B., & González, M. S. R. (2019). Diseño Universal para el Aprendizaje e inclusión educativa. Revista de Educación Inclusiva, 12(1), 30-46.