Errores frecuentes en la evaluación nutricional pediátrica ¿Cómo afectan el diagnóstico y manejo clínico?

Errores frecuentes en la evaluación nutricional pediátrica ¿Cómo afectan el diagnóstico y manejo clínico?

de EDITH NICOLE ALCíVAR ZAMBRANO -
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Errores frecuentes en la evaluación nutricional pediátrica ¿Cómo afectan el diagnóstico y manejo clínico?

La Evaluación Nutricional es un proceso fundamental en la identificación de condiciones nutricionales para su correcto diagnóstico y tratamiento. En pediatría, si el diagnóstico se realiza a tiempo, es útil incluso para evitar o corregir deficiencias o excesos que pueden repercutir en el crecimiento a mediano y largo plazo. Sin embargo, los errores en la toma de datos, el análisis de cada uno o la relación entre ellos, pueden afectar el resultado de uno o varios componentes (ABCD). Por esta razón, es importante considerar los posibles errores y las estrategias para prevenirlos.

 

Según la bibliografía científica actualizada, los principales errores en la evaluación nutricional pediátrica son:

 

Mediciones antropométricas imprecisas

Diversos factores pueden provocar que una medida antropométrica se altere, como una técnica incorrecta, calibración deficiente, falta de estandarización o registro erróneo; interfiriendo en el resultado de los indicadores de crecimiento y estado nutricional, causando que el tratamiento esté mal direccionado y no sea efectivo.

El estudio de Sethi et al. (2024) evidenció que la implementación de un programa de mejora continua aumentó la precisión de las mediciones antropométricas en menores de 5 años. Los autores proponen como posibles soluciones:

·        Implementar protocolos escritos y estandarizados para mediciones y registros, con control de calidad periódico;

·        Capacitación práctica del personal, con reevaluaciones periódicas;

·        Uso de equipos calibrados y mantenimiento de calibraciones, con documentación.

 

Evaluaciones dietéticas poco validadas o mal aplicadas

En cuanto a la evaluación dietética, los métodos son susceptibles a errores, ya que consisten en encuestas o entrevistas, donde se puede sobre o subestimar porciones o frecuencia alimentaria. En Chile, un estudio mostró que muchos adolescentes con sobrepeso subreportaban la ingesta energética, lo que distorsionaba la interpretación nutricional (Martínez et al., 2022).

Para evitarlo, se recomienda utilizar métodos validados por edad, aplicar recordatorios múltiples, usar ayudas visuales y valorar la integridad de los reportes.

 

No considerar factores psicosociales que afectan el reporte dietético

Este error tiene una estrecha relación con el anterior, se refiere a la tendencia a modificar intencionalmente la respuesta de los cuestionarios sobre la ingesta, debido a la insatisfacción corporal y deseo de bajar de peso, con la motivación de seguir regímenes restrictivos. Walker et al. (2018) señalan que la validez de los métodos de evaluación dietética disminuye en niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad debido al subreporte.

Por esta razón, es imprescindible evaluar el estado del reporte, identificar infrareportaje y complementar con métodos alternativos ante la sospecha de alteración en los datos.

 

Evaluar una sola dimensión (No considerar el ABCD)

Uno de los errores más comunes es utilizar pocos parámetros para medir el estado nutricional, como centrarse solo en peso y talla, en datos aislados de la ingesta dietética o en resultados bioquímicos sin examinar su relación con otros signos, síntomas, hábitos y antecedentes. Esto genera equivocaciones en el diagnóstico e impide tratar las condiciones nutricionales con el equipo multidisciplinario adecuado. Morales et al. (2024), en una evaluación integral en niños de 6 a 9 años, demostraron que la combinación de antropometría, dieta y actividad física mejora la detección de riesgos nutricionales y la planificación de intervenciones.

Por lo tanto, estudiar los cuatro pilares ABCD y emplear flujos para la evaluación completa, reduce el riesgo.

 

En síntesis, para reducir los errores y obtener un diagnóstico correcto, se debe garantizar que la valoración nutricional sea integral, los métodos para la toma y registro de datos sean verificados y que se realice un adecuado análisis y relación de componentes del estado nutricional. De esta manera, la intervención será efectiva y los resultados se reflejarán también en etapas futuras de la vida del paciente.

 

 

Bibliografía

·        Martínez, A., Duarte, L., Corvalán, C., & Fisberg, R. (2022). Misreporting of energy intake is related to specific food items in low-middle income Chilean adolescents. Children, 9(2), 293. https://doi.org/10.3390/children9020293

·        Morales, M., Peraita, I., Llopis, A., & Llopis, A. (2024). Cross-sectional assessment of nutritional status, dietary intake, and physical activity levels in children (6–9 Years) in Valencia (Spain) using Nutrimetry. Nutrients, 16(16), 2649. https://doi.org/10.3390/nu16162649

·        Sethi, A., Velarambath, M., Das, S., Singh, A., Anand, T., Kant, S., Krishnan, A., & Bhanot, A. (2024). Quality improvement initiative to standardise the anthropometric assessment for children under the age of 5 years at an urban primary health centre in New Delhi. BMJ Open Quality, 13(2), e002583. https://doi.org/10.1136/bmjoq-2023-002583

·        Walker, J., Ardouin, S., & Burrows, T. (2018). The validity of dietary assessment methods to accurately measure energy intake in children and adolescents who are overweight or obese: A systematic review. European Journal of Clinical Nutrition, 72, 185–197. https://doi.org/10.1038/s41430-017-0029-2