Caso
Sarita es una mujer de 40 años recién diagnosticada con cáncer de mama, para quien se sugiere una mastectomía.
¿Cómo prepararía a Sarita para la cirugía?
En primer lugar, establecería un espacio terapéutico seguro y de confianza, presentándome y explicándole el rol del psicooncólogo, enfatizando que se trata de un espacio donde puede expresar libremente sus pensamientos, emociones y temores. Posteriormente, exploraría el nivel de información que Sarita posee sobre su diagnóstico, el tratamiento indicado y, específicamente, sobre la cirugía propuesta. Esta exploración inicial permitiría identificar su valoración primaria de la mastectomía, así como posibles creencias erróneas, miedos o distorsiones cognitivas asociadas al procedimiento.
A partir de esta evaluación, se le proporcionaría información clara, comprensible y ajustada a sus necesidades sobre en qué consiste la cirugía, su finalidad terapéutica y el proceso general de recuperación, favoreciendo una comprensión realista de la situación. Según Cruzado (2010), una adecuada preparación psicológica prequirúrgica contribuye a reducir la ansiedad, mejorar la adherencia al tratamiento y facilitar la adaptación posterior a los cambios físicos y emocionales derivados de la intervención.
Asimismo, se abordaría la identificación y validación de las posibles reacciones emocionales esperables ante la cirugía, tales como miedo, ansiedad, tristeza o incertidumbre, normalizándolas como respuestas frecuentes en este contexto. Paralelamente, se reforzarían los recursos personales de Sarita, su red de apoyo social y el acompañamiento del equipo sanitario, promoviendo una percepción de contención y apoyo.
Dado que el tiempo previo a la cirugía suele ser limitado, se le enseñaría una técnica breve de manejo de la ansiedad, como la respiración diafragmática. Para ello, se utilizaría como referencia el programa de preparación para la mastectomía propuesto por Cruzado y Olivares, el cual se centra en la identificación de señales físicas y cognitivas de ansiedad y en la aplicación de estrategias de autorregulación emocional (Cruzado, 2010). Como tarea intersesión, se le solicitaría el uso de un autorregistro para identificar situaciones de tensión, el nivel de ansiedad percibido y la aplicación de la técnica aprendida.
En sesiones posteriores, se revisaría el cumplimiento del autorregistro, se reforzaría el uso adecuado de la técnica y se resolverían las dudas surgidas. Finalmente, se podría incorporar una exposición progresiva al contexto hospitalario prequirúrgico, junto con ejercicios de relajación e imaginación guiada, favoreciendo una habituación emocional al entorno y reduciendo la activación ansiosa previa a la cirugía (Cruzado, 2010).
¿Qué información exactamente le daría? ¿Por qué?
La información que se le proporcionaría a Sarita estaría orientada, en primer lugar, a las reacciones emocionales frecuentes antes y después de la cirugía, como miedo, ansiedad, frustración, incertidumbre o cambios en el estado de ánimo, ayudándole a reconocerlas como respuestas esperables y no como signos de debilidad o incapacidad personal.
Asimismo, se exploraría el significado personal que ella atribuye a la mastectomía, especialmente en relación con la imagen corporal, la feminidad y la identidad personal, con el objetivo de identificar pensamientos disfuncionales y, cuando sea necesario, favorecer su reestructuración cognitiva. De acuerdo con Cruzado (2010), abordar el significado subjetivo de la cirugía es fundamental para prevenir dificultades de adaptación psicológica posteriores.
También se le brindaría información clara y realista sobre el tratamiento indicado, sus objetivos, el proceso de recuperación, las posibles consecuencias físicas y las ventajas terapéuticas del procedimiento. De manera complementaria, se le informaría sobre alternativas relacionadas con la imagen corporal, como la reconstrucción mamaria o el uso de prótesis externas, respetando siempre sus tiempos, valores y decisiones personales.
Proporcionar esta información permite disminuir la incertidumbre, reducir los niveles de ansiedad y favorecer una mayor sensación de control sobre la enfermedad y el tratamiento, aspectos clave para una adecuada adaptación psicológica al proceso oncológico. Durante todo el proceso informativo, se mantendría una actitud abierta al diálogo, preguntándole qué sabe, cómo se siente y qué emociones están presentes en cada momento, promoviendo una comunicación empática y centrada en la paciente.
Referencia
Cruzado, J. A. (2010). Tratamiento psicológico en pacientes con cáncer. Madrid: Editorial Síntesis.